sábado, 17 de septiembre de 2016

Monumentos desaparecidos: El convento de Santa María de Jesús de Cáceres

         En la plaza de Santa María, en el solar donde hoy está ubicado el edificio de la Diputación Provincial de Cáceres, existió antaño el convento de monjas jerónimas de Santa María de Jesús.

Palacio de la Diputación de Cáceres. 

         Fundado posiblemente a finales del siglo XIV, pues no se conservan sus actas fundacionales, fue en sus principios un pequeño beaterio con una iglesia que apenas medía tres metros de anchura, y estaba separado de la Iglesia de Santa María por el llamado callejón de Jesús y del Palacio de los Golfines por la calle del Rey.

         En el año 1434 el pequeño beaterio se amplia, al heredar la comunidad de doña Beatriz García unas casas situadas a espaldas de la iglesia de Santa María, junto al cementerio parroquial, además de otras casas en la villa, caudales, tierras y viñas.

“…en todos mis bienes muebles y rayces a (ilegible) Alfon madre de las ermanas y a todas las otras ermanas espirituales…en la collación de santa maría que alindan a las espaldas de las dichas casas al cementerio de la dicha iglesia,,,”

Plano de Cäceres de1845 donde se observa aun la iglesia y el convento. 

Años más tarde, en el 1479, las monjas se incorporan a la orden de San Jerónimo, orden española que contaba con el patrocinio real de los Reyes Católicos, y por ende con el apoyo de la nobleza.

Reciben la regla de la orden de fray Juan de Ortega Maluenda, obispo de Coria (1479-1485), padre general de orden de los Jerónimos, y allegado a los Reyes Católicos. sirviendo las religiosas bajo la advocación de Santa María de Jesús.

Una segunda ampliación del convento, se llevará a cabo en el año 1493, y para ello Alonso Holguín o Golfín, regidor de la villa en aquella época, llega a un acuerdo con la orden por la cual se compromete aportar los dineros necesarios para la realización de la nueva iglesia, que sustituirá la pequeña capilla que se encontraba en el interior del cenobio. Poniendo como condición que la casa de los Golfines ejerciera el patronato de la capilla, y también la facultad de poder ubicar sus enterramientos en la capilla mayor.

Mapa de Cáceres de F._Coello 1853 (vean la iglesia y el convento)  

Para la construcción del nuevo templo, se van anexionar la llamada calle Real o del Rey, ofreciendo las monjas en compensación al Concejo una casa propiedad de la orden, sita junto a la de los Golfines, para su derribo como ensanchamiento de la calle. El templo según relata Boxoyo contaba: “…con cuatro altares; su capilla mayor edificó a sus expensas don Alonso Golfín…” 

Fue bendecido por el obispo de Fez D. Francisco de León en el año 1498.

         Las obras de la iglesia terminan alrededor del año 1504, colocando en ella los Golfines sus panteones blasonados con sus armas, un retablo igualmente timbrado y en la fachada exterior de la capilla mandan esculpir la leyenda: “Aqví esperan los Golfines el día del juizio”

Palacio de la Diputación de Cáceres 1924 (F.I.)

         Alfonso Golfín va unir el patronato de la iglesia a su mayorazgo recién fundado con facultad de los Reyes Católicos. Mayorazgo que el 22 de febrero de 1507 hereda su hijo Sancho Paredes Golfín, Camarero Mayor de Isabel “la católica”, que casó con Isabel Coello, dama de la reina; tuvieron 19 hijos, once varones y ocho hembras de las cuales tres profesaron como monjas en el convento de Santa María de Jesús.

Durante todo el siglo XVI, el convento va ir aumentando mediante las donaciones de casa de feligreses, entre ellas destaca la donación de la muy noble familia de los Ulloa: “…hallaron convenia incorporar unas casas de Lorenzo de Ulloa Solís en la calle que Sta. María y casa de Diego de Carvajal a la Puerta del Rio…”

En sus capillas además de los enterramientos del linaje de Golfines, se fueron añadieron otras familias como los Tapias, Sánchez, Ximeno, Blasco o Agüero.

Palacio de la Diputación de Cáceres 1939 (F.I.)

A finales del XVI, las monjas Jerónimas cacereñas tuvieron un arduo enfrentamiento con el obispo de Coria, Pedro de Galarza que quería que pasaran a clausura como dictaban los canones tridentinos, siete años duró dichos enfrentamientos.

Llegó a gozar el convento de un gran prestigio entre la nobleza cacereña, que le reportaba numerosos privilegios, exenciones y tributos. Y pese a los votos de pobreza, castidad, y obediencia propios que la orden profesaba, acumularon grandes riquezas de rentas, inmuebles y títulos. El 27 de julio del año 1662, fray Francisco de Gamboa, obispo de Coria (1660-1662), les concede la licencia para que el convento tome posesión del mayorazgo en cabeza de Dña. Leonor de Carvajal y la Cerda.

Diputación de Cáceres 1975 (F.I.)

         En el año 1743 se produce una nueva disputa, ahora entre las monjas Jerónimas y don García Golfín y Carvajal que acabaría en pleito. El motivo, las monjas acuerdan sustituir el retablo donado por Alonso Golfín en el siglo XV y sustituir sus escudos, por otro que costearía la familia de una de las monjas que profesaban en el convento, y que sería ejecutado por el maestro Bartolomé Xerez, vecino de Trujillo, que había tenido una pequeña participación en 1733 en el retablo del Tránsito de la Virgen de la catedral de Plasencia y en el retablo de la iglesia parroquial de Brozas en el año 1740, según el profesor Salvador Andrés Ordax.

Don García Golfín se opone como patrono de la iglesia, y aunque en las portadas, claves y sepulcros aparecen los blasones de los Golfín, y estar allí sepultados lo más granado de la familia, las monjas no reconocen a los Golfines el título de patrono. Al final el pleito se falla a favor de la familia Golfín, manteniendo sus escudos en el retablo.

Cementerio de Sta, María por la calle Amargura (F. Recuerdos Cacereños.)

En el siglo XVIII el convento posee unas grandes dimensiones, y tenía su acceso y portería por la calle Amargura, ubicada en la que fue casa de Hernán Pérez de Ulloa. Y contaba con un gran prestigio en la esfera diocesana.

         Con la desamortización de Mendizábal de 1836, la capilla es derruida (algunas sepulturas se trasladaron al patio del palacio de los Golfines de Abajo, junto a su leyenda: “Aqví esperan los Golfines el día del juizio”), y el convento se convierte en gobierno civil, escuela normal de maestros o de párvulos.

Y el 16 de agosto de 1866, en sesión extraordinaria, el Ayuntamiento de Cáceres cede la propiedad a la Diputación, que cuatro años después reedifican, casi en su totalidad, aprovechando materiales de otras construcciones como las fachadas y los elementos arquitectónicos del también desaparecido Seminario de San Pedro (del cual ya escribí en este blog) derribado unos años antes.

Escudo de Galarza en la Diputación de Cáceres.

         Y así, una vez más, otro edificio histórico y de gran raigambre de Cáceres, como el Convento de Santa María de Jesús, refugio divino de aquellas doncellas hijas de las familias de la más alta alcurnia de la villa como los Aldanas, Andrada, Carvajal, Torres, Figueroa, Golfín, Téllez o Ulloas y su iglesia, lugar de reposo final de sus ancestros, desaparece o pierde su identidad histórica en el Cáceres de intramuros.

         Gracias y hasta la próxima.


         Escrito por: Jesús Sierra Bolaños

Fuentes consultadas:
-         “Noticias históricas de Cáceres y su patrona” Simón Benito Boxoyo
-         “Memorial de Ulloa” José M. Lodo Mayoralgo
-         “Guía de Cáceres” Antonio C. Floriano.
-         “El ayer del Palacio Provincial” Teodoro Fernández y Sánchez.
-         “Recuerdos cacereños del siglo XIX” Publio Hurtado
-         “Religiosidad y ciudad. Las modificaciones urbanísticas en el Cáceres medieval intramuros y las órdenes religiosas.” Pilar Mogollón Cano-Cortés.
-         “Cáceres, paseo por la eternidad” Francisco Acedo Fernández Pereira.
-         “El desarrollo urbanístico de Cáceres (siglos XVI-XIX)” M.M. Lozano Bartolozzi.
-         “Monumentos artísticos de Extremadura”. Salvador Andrés Ordax

-         - “Historia de la villa de Atienza” Francisco Layna Serrano

sábado, 30 de julio de 2016

¡¡Gracias por las 100.000 vistas!!

      Superadas ya las 100.000 visitas en mi blog, quiero aprovechar la ocasión para daros las gracias a todos aquellos que me seguís en esta aventura literaria, desde aquella parte del mundo en donde os encontréis. Agradeceros vuestro tiempo, comentarios, ánimos y apoyos, por que gracias a ellos, aquellas historias y leyendas que me contaba mi abuelo Agustín sobre las casas y palacios de Cáceres, se transformaron en palabras escritas. Y también gracias a vuestra curiosidad  he podido egoístamente ampliar mis conocimientos de esas historias y leyendas, casi olvidadas, de personas, hazañas o mitos que hacen grande esta humilde tierra nuestra de Extremadura. Lo dicho, muchas gracias a todos por vuestro apoyo y en especial a mi familia, Y espero seguir contando con vuestro favor en las próximas historias que estoy investigando y que serán para mi todo un placer daros a conocer.

        Nos vemos a la vuelta de vacaciones.

sábado, 2 de abril de 2016

La llamada “Diosa Ceres” de Cáceres.

         Vestigio inerte de la Colonia romana Norba Caesarina, y ajena a su controversia, esta, aún misteriosa escultura togada realizada en un solo bloque de mármol, ha sido testigo mudo, desde sus distintas ubicaciones, del devenir de los habitantes de Cáceres.

"Diosa Ceres" (F. Museo Provincial)

         Concebida para ser expuesta de frente y en altura, bien en una hornacina o en una pared (de ahí que la parte trasera sea plana y apenas esté esbozada), es de mayor tamaño que al natural, en su mano izquierda sujeta una cornucopia con flores y frutas y en la derecha (hoy desaparecida) tenía un manojo de espigas, parece ser que este antebrazo se hizo con un fragmento de mármol distinto. Viste con una túnica con toga levantada sobre la cabeza, angulosa y falta de naturalidad.

Misteriosa incluso a la hora de fechar y situar el lugar de su descubrimiento, algunos autores, como José de Viú, afirman que fue hallada en el siglo XV en la ribera del Salor, pero la referencia más antigua aparece en la obra “De rebus Hispaniae memorabilibus” del año 1530, escrita por el humanista italiano y cronista del rey Fernando “el católico”, Lucio Marinero Sículo.

Detalle trasero de la "Diosa Ceres"

Se hallaba entonces cuando visitó la villa, en el atrio del Corregidor (actual foro de los Balbos), en donde el Concejo municipal celebraba sus reuniones, plenos e impartía justicia. La identificó como la diosa romana Ceres, diosa de las cosechas, la tierra, y la fertilidad, asociándola también con el origen del nombre de la ciudad, la “casa de Ceres”.

Atrio del Corregidor de Cáceres (Hoy Foro de los Balbos)

En el siglo XVI el canónigo y beneficiado de Ledesma Gaspar de Castro, en su paso por Cáceres se refiere a ella como la “diosa Fortuna”. Pero muchos de los escritores posteriores como Solano de Figueroa o Rodríguez de Molina, siguieron identificándola erróneamente como la “diosa Ceres”, quizás tal equivocación de Lucio Marinero Sículo, fue debida a sus orígenes. Lucio era oriundo de Sicilia en donde la diosa Ceres fue antaño patrona, y se la representaba habitualmente en una estatua sedente de una bella mujer, de cabellos largos, portando en su mano derecha un haz de espigas de trigo, y en la mano izquierda una antorcha. Y aquella estatua cacereña, con un manojo de espigas en la mano derecha y una cornucopia o cuerno de la abundancia en la izquierda, se le asemejaba, y junto con el nombre dado a la villa debió influir a la hora de identificarla.

Ya en el siglo XVIII, Antonio Ponz, hablan de ella como una representación de la abundancia o la Paz, pero para el pueblo llano cacereño era conocida popularmente como la “Santa de la Plaza”

Grabado de 1800 de A. Laborde  
    
     En época del cronista cacereño Simón Benito Boxoyo, quien la sigue identificando como la “diosa Ceres”, la estatua aún permanecía en atrio del Corregidor, como muestra el grabado que recoge en el 1804 Alexander Laborde en su “Voyage pittoresque et historique de l´Espagne”, aunque ya el antebrazo derecho había desaparecido. ¿Cómo? ¿Por qué? Pues según hace constar Rodríguez de Molina:

“…que ha hecho desaparecer el tiempo con el descuido, y poco aprecio de una antigüedad tan estimable…han dexado la imagen sin estos dos distintivos que han confundido el desprecio o la poca curiosidad de nuestros Mayores.”   
      
Con el paso del tiempo van surgiendo otras interpretaciones de autores, como el ya mencionado Laborde y Emil Hübner (gran impulsor de la epigrafía extremeña), quienes por su togado capite velato, la identifican con el genio que representaba al emperador Augusto.

"Diosa Ceres" en el templete de Bujaco (F.I 1950).

         En el año 1819, Vicente Palomar, dueño de una empresa de carretas que cubría la ruta de Cáceres a Sevilla, obtuvo la concesión por parte del ayuntamiento, para construir una serie de almacenes para guardar sus mercancías en la zona del atrio del Corregidor, a cambio de fabricar por su cuenta un templete sobre la Torre del Reloj (hoy torre de Bujaco) donde debía colocarse la estatua de la “diosa Ceres”. Un año más tarde la “diosa Ceres” desde un templete de ladrillos vigilaba y protegía a los cacereños desde lo alto de la torre más significativa de la villa.

“Se da cuenta de la presentada por el maestro alarife Juan Rico y consortes relativa a los gastos hechos en la obra de la torre de la Plaza de esta villa para trasladar la Diosa Ceres y colocar la lápida de la Constitución, importando cinco mil seiscientos cuarenta y ocho rs y 23 ms., y en vista se acordó: que se despache libramiento.”  AHM Cáceres, Libros de Acuerdos, 1820, 12 de junio 1820.

Torre del Reloj o Bujaco (F.I. 1941)

De nuevo, estudiosos se fijan en nuestra misteriosa estatua, uno de ellos es el arqueólogo José Ramón Mélida, quien lanza una nueva idea, nuestra “diosa Ceres” es un “genio andrógino de la colonia”, teoría que también apoya Carlos Callejo, descubridor de las pinturas de la cueva de Maltravieso.

 En 1962, la estatua de la “diosa Ceres” es bajada y colocada en eventualmente en el atrio del ayuntamiento nuevo, bajo uno de los soportales, hasta que se traslada al museo provincial sito en la Casa de las Veletas, donde se halla desde entonces.

En el año 1996 una réplica realizada en marmolina por el taller de Universidad Popular de Cáceres, bajo la dirección de Juan Muro, fue colocada cerca de su antiguo lugar en el atrio del Corregidor (hoy Foro de los Balbos), para disfrute de la ciudad.

Réplica de la "Diosa Ceres" Foro de los Balbos

En la actualidad, estudios recientes como el del catedrático de arqueología Enrique Cerrillo Martín de Cáceres han revelado que la misteriosa escultura, representa a un varón anónimo con togada sacerdotal cubriéndose la cabeza de la época Julio-Claudia.

Diosa, genio de Augusto, representación de la Fortuna, de la Abundancia, de la Paz, Santa de la Plaza, genio andrógino, genio protector de la colonia, o simplemente un varón anónimo, para nosotros, los cacereños esa misteriosa estatua, siempre será la estatua de nuestra querida “Diosa Ceres”.

Gracias y hasta la próxima.


Escrito por: Jesús Sierra Bolaños


Fuentes Consultadas:

- “De rebus Hispaniae memorabilibus” Lucio Marinero Sículo.
-“Voyage pittoresque et historique de l´Espagne” Alexander Laborde
- “Claudio Constanzo y la epigrafía extremeña del siglo XIX” Enrique Cerrillo Martín de Cáceres
- “Extremadura en el siglo XVI. Noticias de viajeros y geógrafos.” A. Rodríguez Moñino
- “Viage de España.” Antonio Ponz
- “Noticias históricas de Cáceres y monumentos de la antigüedad que conserva” Simón Benito Boxoyo
- “Ayuntamiento y familias cacerenses” Publio Hurtado
- “Catálogo monumental y artístico de la provincia de Cáceres” José Ramón Mélida.

- “Cáceres visto por un periodista” Miguel Ortí Belmonte 

viernes, 26 de febrero de 2016

Francisco de Sande y Picón de Figueroa “Doctor Sangre”


Nacido en Cáceres entre los años 1534 y 1540, Francisco de Sande, era hijo de Pedro de Sande y de Francisca Picón. Nombrado Caballero de Santiago por Felipe II, no fue un héroe conquistador de imperios, sino un letrado versado en leyes al servicio de la Corona española, fue uno de aquellos 7000 extremeños documentados, que según Vicente Navarro pasaron durante los siglos XV-XVI a América y Filipinas, en donde Francisco de Sande fue llamado con el sobrenombre de “Doctor Sangre”, por su excesivo rigor en la administración de justicia.

Escudo de los Sande en Cáceres

Tras pasar su infancia, que poco se sabe de ella, en la humilde casa familiar de Cáceres, (que aún hoy podemos ver en la calle de Sande 26), Francisco fue enviado a Salamanca, en donde entre los años 1557 y 1560 cursar los estudios de derecho, pasando posteriormente al colegio mayor de Santa María de Jesús de Sevilla donde se doctora en Cánones.

Terminados sus estudios, y bajo la protección del Provisor de la diócesis de Sevilla, el también cacereño Juan de Ovando (hombre poderoso ya citado en “Los amores del cacereño Nicolás de Ovando con Andrea de Cervantes”) comenzó una carrera administrativa y política espectacular, obteniendo por ello los favores del rey Felipe II, el cual le encomendó partir para América en 1567 con el cargo de fiscal de la audiencia de México para resolver los litigios que tenía pendiente el II Marqués del Valle de Oaxaca, Martín Cortés, hijo y sucesor de Hernán Cortés.

Felipe II por Sofonisba Anguissola 1565

En el catálogo de pasajeros a Indias se anota en los asientos del 671-674 del 22 de junio del año 1567:

“El Doctor Francisco de Sande, natural de Cáceres a Nueva España a como fiscal de la Real Audiencia (de México), con el pasan tres criados a su cargo, Martín de Sande, soltero, natural de Cáceres; Diego González Cordero, natural de Cáceres, soltero; y Bartolomé Miguel de Apodaca, natural de Briones, soltero.”

Como fiscal de la audiencia de México, Francisco de Sande tuvo que participar en la resolución del proceso criminal, iniciado contra Martín Cortés, conocido como “la conspiración del Marqués del Valle”.

Martín Cortés, su hermano Luis y su medio hermano llamado también Martín (este era hijo de Cortés y su amante nativa la “Malinche”), junto a otros hijos de conquistadores españoles, se opusieron las llamadas Leyes Nuevas, que suponían la prohibición de las encomiendas (concesiones de tierras e indios con las cuales los primeros pobladores se establecieron en América) en tercera vida, perdiendo estos su fuente de subsistencia que recaía a partir de ese momento en la corona.

Retrato de Hernán Cortés de Paulo Giovio 

Las pesquisas realizadas por la Real Audiencia confirmaron como líder de aquella conjura para conseguir la independencia de Nueva España de la corona, al Marqués del Valle, y junto a él colaboraron otros nobles pertenecientes a las grandes familias de la colonia. De los 64 hombres que fueron acusados y procesados de intervenir en la rebelión, bajo delito de traición a la Corona, cuya pena era la muerte, la mayoría fueron condenados al destierro en Orán o a galeras, como don Baltasar de Aguilar condenado a diez años de galeras, pérdida de todos sus bienes y destierro perpetuo de las Indias. Nueve fueron absueltos, y sólo siete de los ocho sentenciados a muerte, fueron ajusticiados, entre ellos los hermanos Alonso de Ávila y Gil González de Ávila que murieron decapitados en plaza pública, o Pedro y Baltasar de Quesada degollados. Luis Cortés sentenciado en principio a muerte fue indultado junto a Martín. Y su hermano el Marqués fue enviado a España a rendir pleitesía al monarca.

Un año más tarde Felipe II, crea en la Audiencia de México la Alcaldía del crimen, para dar más rigor de cumplimientos de los castigos en la justicia. Formada por tres alcaldes, uno de los elegidos por su gran labor desempeñada en estos menesteres, fue don Francisco de Sande.

Mapa de las tribus chichimecas (F.I.)

El 30 de abril de 1572, Sande es elevado al cargo de Oidor de la Real Audiencia donde participó en la pacificación y represión de los indios chichimecas (término dado para describir en general a diferentes tribus nómadas indígenas que habitaron el norte de México). Ayudo para ello que Francisco de Sande conjugaba por igual el servicio a Dios con el servicio a su rey, y en esta guerra la iglesia hizo suya la causa de los indios.

Esta guerra de chichimecas dio origen a uno de los primeros tratados realizados en Indias acerca de la legitimidad o justificación de la guerra contra los naturales de las tierras bajo dominio español en el siglo XVI, la llamada guerra justa.

En el año 1565 Miguel López de Legazpi conquista y ocupa las islas Filipinas (llamadas así en honor a Felipe II), un paso más hacia la ruta de las especias. Pero poco dura la alegría, pues en el 1572 llegan a España las noticias de la repentina muerte de Legazpi.

Tras un breve periodo de interinidad de Guido de Lavazares, Felipe II conocedor de la excepcional carrera, de su rigor a la hora de aplicar las ordenanzas, y como hombre de su confianza, decide nombrar a Francisco de Sande, Gobernador y Capitán General de las Filipinas, quien sería el artífice de la consolidación y la organización de la conquista del archipiélago filipino.

Mapa de las Islas Filipinas (F.I.)

Formaban parte de la Capitanía General de Filipinas, el archipiélago de Palaos, las islas Carolinas, Marshall, Marianas y partes de las islas Gilbert. Por ostentar dicho cargo Francisco de Sande cobraría:

“...llevéis de salario en cada año, todo el tiempo que serviéreis, 4.000 pesos de mina de a 450 maravedíes...”

El 25 de agosto de 1575 vía Acapulco de Sande llega a Manila en los navíos “San Juan” y “Santiago” junto con 178 soldados, entre ellos 19 extremeños. Entre sus preceptos estaba, además de administrar, pacificar y la conversión a la fe Católica de los naturales, la de la exploración y el conocimiento detallado de estas islas casi desconocidas, permitiendo las ordenanzas para ello la fundación de nuevas poblaciones.

Pero no eran pocas las dificultades con las que se encontró el nuevo Gobernador, a parte de la inmensa distancia que distaba a esta colonia de la metrópoli, tuvo que restaurar la ciudad la ciudad de Manila destruida un año antes por el corsario chino Limahong, lidiar con la falta total de recursos, y el escaso número de españoles para realizar las tareas de defensa, conquista y población del territorio. El propio Gobernador lo relata en su correspondencia con el Consejo de Indias:

“En estas Ysla Filipinas ay al presente 500 españoles por todos...”

“Yo sirvo en estas yslas de todos los offiçios, porque é de ser offiçial y sobreestante de todos, y juez y medianero, y tener cuydado de los espitales y de los difuntosy sus bienes..., y ay tanta administraçion por mar y por tierra y tantas menudençias, que no lo puedo dezir...”

Ciudad de Manila 1640 (F.I.)

Aun así, Francisco de Sande siguió adelante con las precisas órdenes dadas por Felipe II, y además de impulsar la pacificación de las Islas Filipinas, emprende nuevos proyectos marítimos de expansión territorial, como la conquista de Borneo e incluso llega a proponer a Felipe II en carta fechada el 6 de junio de 1576 la conquista de China “...con una expedición militar fácilmente realizable, que a cambio revertiría en grandes beneficios de tributaciones para la corona. Atestiguo que para proceder a su conquista bastaría una tropa de 6000 españoles de pica y arcabuz, ademas de contar con la ayuda de los japoneses...”

Tal proyecto fue rechazado por Felipe II, por inabordable y por no encajar en su política con China, que era de amistad y comercio.

En la conquista de Borneo, empresa militar de mayor relevancia en la carrera del cacereño, nos encontramos con varios informes según autores.

Galeón español El Callao por Alberto Durero.

Según el propio Francisco de Sande, y de los oficiales de la Real Hacienda, el 29 de julio de 1578 salían del puerto de Manila con expedición compuesta por 40 velas y de 350 soldados, con dirección a Borneo. Al llegar a puerto valiéndose de dos moros de Balayan, que ya habían rendido vasallaje, que le hacen de escribas y embajadores, Sande redacta dos cartas de saludo y amistad para su presentación ante el sultán, redactando las cartas una en la lengua de Borneo (malayo) y la otra en lengua de Manila (tagalo).

La respuesta del sultán fue la de matar a uno de los embajadores y torturar al otro para que hablara de las fuerzas españolas. Y poco después cuando la armada española estuvo a tiro de artillería de sus naves, abrieron fuego, a la cual los españoles respondieron con gran acierto y con la ayuda de Dios y del buen gobierno del cacereño vencieron a los moros.

“Después me ocupé de juntar las galeras y navíos, que le tomé, que son 27, sacando mucho del agua, a donde la avían echo a número de 170 pieças, grandes e chicas... “

Ruta del galeón de Manila (F.I.)

Otra de las versiones según P. Pastells, nos relata la historia coincidiendo en algunos aspectos, pero agregando un personaje nuevo.

Y fue en el año 1577, cuando se presenta ante Francisco de Sande un nativo junto a una comitiva, se llamaba Sirela y decía ser pretendiente al trono de Borneo, y solicitaba la ayuda de los españoles para expulsar del trono a su hermano Saif-Ul-Rejal, el usurpador.

Vio entonces una posibilidad el cacereño de expandir los dominios españoles, conquistar un punto tan estratégico como Borneo, y de paso ganar terreno a los portugueses, sin tener que exponer mucho. Y le ofreció su colaboración a cambio de jurar poner el reino de Borneo bajo la soberanía española.

En la primavera de 1578 salían del puerto de Manila una escuadra de 30 bajeles, encabezada por el propio Gobernador, en ellos iban 2200 hombres, de los cuales 400 eran soldados españoles, 1500 arqueros de Luzón (isla de Filipinas) y Visayas, y 300 partidarios de Sirela. Tras las vejaciones del sultán a los embajadores, (en donde coincide con el otro relato). La flotilla española que hasta entonces tenía izada bandera blanca, respondió a los disparos de las naves del sultán derrotándola, aunque el sultán Saif-Ul-Rejal logra huir, buscando refugio en la Islas Molucas, bajo protección de los portugueses.

Instalado Sirela en el trono, ofreció a los españoles el territorio de Sabah y algunos asentamientos en Borneo.

Islas Marianas, Palaos y Carolinas de la Capitanía General de las Filipinas en 1888.

La batalla de Borneo fue la primera pero no la única llevada a cabo por Sande y sus capitanes, en apenas cuatro meses que duró la expedición. Tras haber pacificado la mayor parte del territorio insular regresa a Manila, pero antes confía a uno de sus capitanes, Esteban Rodríguez de Figueroa la pacificación de Joló y de Mindanao, bajo la premisa máxima de trato pacifico a los naturales, siendo las armas un recurso extremo.

Ya en Manila, Sande con sus habilidades mejoró la organización civil y militar, y se centró en la política de población, adhesionando y fundando nuevos asentamientos.

Uno de ellos fue la fundación en el año 1579 de Nueva Cáceres en honor a su ciudad natal. Aunque el fundador material fue su capitán Juan Arce.

“... el gobernador Francisco de Sande le mandó yr a las provinçias de Camarines a formar una villa... y yo lo hize, dándole por nombre Caçeres, y situándola en buena parte y poniendo hordenanças”

Sita en la provincia de Camarines, el emplazamiento tenía unas condiciones climáticas propicias para el cultivo y habían confirmado la existencia de minas y lavadero de oros. Pero para poblarla Sande ante la escasez de población española, abrió la participación de los indios en dicha fundación.

1529 Islas especias. Diego Ribero. (F.I.)

En el año 1580 Francisco de Sande era relevado por Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, la decisión tomada por Felipe II fue por motivos políticos de la corte, o quizás influyó las continuas alusiones que desde hacía unos años expresaba Sande en sus cartas a sus achaques de salud, o a la idea de regresar a España para contraer matrimonio después de haber dedicado 12 años a la administración en Indias.

Sean cuales fuere los motivos de su relevo, en seis años, Manila había pasado de ser un puesto avanzado de comercio en la ruta hacia las especias, a una de las ciudades más importante de comercio. Y todo gracias a la gran política y a la gran administración llevada a cabo por el cacereño. En esos años había concluido una completa y detallada descripción de las islas conquistadas, geográfica y geopolíticamente, había fomentado el comercio con productos orientales y especias, y fomentado la minería. También reorganizó y saneó la Real Hacienda, pobló y fundó nuevas ciudades en Camarines, Yloco, en Mindanao y en la provincia de Cagayán. Evangelizó a los naturales con un comportamiento ejemplar, y gracias a su política naval Manila pasó a ser el mejor astillero en América, desplazando a los de Nueva España, sus mejores maderas y velamen, hacían de sus galeones más propicios para la defensa y por su gran tonelaje también para el comercio. Y siempre todas estas mejoras las llevó a cabo con una abrumadora escasez de medios.

Puerto de Acapulco 1628

Tras esta extraordinaria labor Francisco de Sande regresaba a Nueva España a su puesto de Oidor de la Real Audiencia de México, desde allí logro licencia real para regresar a España.

Durante su estancia en la corte, Felipe II le hace merced por los servicios prestados a la Corona, de la Cruz y el Hábito de la Orden de Santiago. También contrae matrimonio con doña Ana de Mesa, natural de Valdemoro, proveniente de una adinerada e hidalga familia cordobesa. Y en el año 1586 Sande compra la hoy famosa y llamada “Casa de las siete chimeneas” de Madrid. Fueron sus hijos Francisco, Fernando, Pedro, Alonso, Francisca y María de Sande y Mesa, quien tras la muerte de sus hermanos heredó el mayorazgo del señorío de Valdemoro y de los sotos de “Gutierre y Guterrón” sitos en la ribera del rio Jarama.

Recreación de la casa de las siete Chimeneas de Andrea de Lurano en 1583

Tras su estancia en España regresa a Indias, en 1594 ya en calidad de Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, promocionado por su buena gestión y reputación.

Con fecha del 10 de febrero de 1594, en el catálogo de pasajeros a Indias se anota:

“Francisco de Sande. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Francisco de Sande, Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, natural de Cáceres, a Guatemala, con su mujer Ana de Mesa, natural de Valdemoro, con sus hijos, Francisco y Luisa, y con veintidós criados...”

Ejerció el cargo de Gobernador y Capitán General de Guatemala hasta el año 1596, en el que es nombrado, por gozar en la corte de una buena reputación por los grandes servicios prestados, Presidente de Real Audiencia de Santa Fe (Bogotá) y Gobernador y Capitán General de Nueva Granada (Colombia) puesto que ocuparía cuando le vino la muerte en Bogotá el 16 de septiembre de 1602.

Nuevo Reino de Granada siglo XVII. Archivo General de la Nación, Bogotá.

Y es entonces, al frente del gobierno de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada cuando por su eficiencia y rigor en el desempeño de su oficio y su severidad a la hora de aplicar las leyes y castigos, cuando empezó a fraguarse la leyenda negra de Francisco de Sande, conociéndose con el apodo de “Doctor Sangre”.

En ello influyó sus continuos y fuertes enfrentamientos con el arzobispo de Santa Fe, Bartolomé Lobo Guerrero, máxima autoridad religiosa. El arzobispo le acusaba de menoscabar el cacereño su autoridad eclesiástica, de injusticias en sus actuaciones al frente de la Audiencia y de irreligiosidad efervescente, por ello el Consejo de Indias con la aquiescencia de Felipe III, se vio en la obligación de enviar en el año 1602 al visitador Andrés Salierna (Zaldierna) de Mariaca para que investigara los hechos. Investigación que quedaría incompleta al fallecer ese mismo año investigador e investigado.

A primero de junio, nada más llegar Salierna instigado por el arzobispo trató con dureza a Francisco de Sande desterrando lo a la Villa de Leiva, mientras duraba la investigación. No duró mucho la investigación, pues el 6 de septiembre el visitador Salierna, moría en extrañas circunstancia y unos días más tarde nuestro protagonista Francisco de Sande hacia lo mismo en idéntica coyuntura.

Villa de Leyva por Alejandro Blandón

Las extraña circunstancias en que ocurrieron sus muertes dieron pie a una leyenda popular, propagada por sus detractores. En ella Francisco de Sande habría envenenado al visitador Andrés Zaldierna, y este en su lecho de muerte habría emplazado al gobernador de Sande a comparecer con él ante el tribunal de Dios en el plazo de 10 días, siguientes a los de su muerte, y así ocurrió, muriendo de Sande el 12 de septiembre.

Mas la realidad es muy distinta, pues a instancia de la sobrina de Salierna, Isabel, se le efectuó la autopsia, “hallándole en sus riñones cuatro o cinco piedras muy grandes”, muriendo pues de una enfermedad del riñón, mientras que la muerte de Sande fue por causas naturales.

Don Francisco de Sande y Picón, Caballero del Hábito de Santiago, Gobernador y Capitán General de Filipinas, Oidor de la Rl. Audiencia de México y Gobernador y Presidente de las Rles Audiencias de Guatemala y de la del Nuevo Reino de Granada, fue enterrado en el convento de San Agustín de Cartagena.

Casa de los Sande en Cáceres

Pero como hemos podido ver, en toda su trayectoria Francisco de Sande, lejos del sobrenombre que algunos autores le han dado, fue un hombre de carácter recio con acorde a su época, que luchó por erradicar los abusos contra los indígenas, que promulgó una política proteccionista con los naturales, que favoreció también la cultura con instalación de la compañía de Jesús en sus territorios y más aún, se limitó a aplicar con fidelidad la política establecida por la Corona y el Consejo de Indias en las nueva tierras conquistadas.

Muchas gracias y hasta la próxima.


Escrito por: Jesús Sierra Bolaños.

Fuentes Consultadas:

- “Tratado del descubrimiento de las Indias y su conquista.” J. Suárez de Peralta. Edición de Giorgio Perissinotto
-” Proceso contra Martín Cortés: rebelión Nueva España.” Archivo general de Indias
-” Los veinte i un libros rituales i monarchia Indiana, con el origen y guerras de los indios occidentales, de sus poblaḉones, descubrimiento, conquista, conversion y otras cosas.” Juan de Torquemada
-” Pasajeros a Indias de Liébana y sus valles circundantes (1503-1790) según la documentación del Archivo General de Indias” José Mª González-Cotera Guerra
-” La epopeya de la raza extremeña en Indias.” Vicente Navarro
-” Soldados de Nueva España a Filipinas (1575)” Luis Muro
-” Guerra de los chichimecas” Fray Guillermo de Santa María
-” Debate sobre la Guerra Chichimecas , 1531-1585” Alberto Carrillo Cázares
-” La fundación de Nueva Cáceres (Filipinas) y el cacereño Francisco de Sande” Pedro Rubio Merino
-” El presidente don Francisco de Sande y don Bartolomé lobo Guerrero, arzobispo de Santa Fe” Pedro Rubio Merino
-” Memorial de Ulloa” José M. de Mayoralgo y Lodo
-” Cáceres, paseo por la eternidad” Francisco Acedo Fernández Pereira
-” Navegantes españoles en Borneo siglos XVI-XVII” Aurora Pérez Miguel.
- “El doctor Sangre” Alberto Miramón
-” Libro primero de las genealogías del Nuevo reino de Granada”. Juan Florez de Orcariz
-” Historia General de Filipinas, en catálogo de los documentos relativos a las Islas Filipinas...” Pablo Pastells
-” Los extremeños en América” Publio Hurtado