sábado, 30 de julio de 2016

¡¡Gracias por las 100.000 vistas!!

      Superadas ya las 100.000 visitas en mi blog, quiero aprovechar la ocasión para daros las gracias a todos aquellos que me seguís en esta aventura literaria, desde aquella parte del mundo en donde os encontréis. Agradeceros vuestro tiempo, comentarios, ánimos y apoyos, por que gracias a ellos, aquellas historias y leyendas que me contaba mi abuelo Agustín sobre las casas y palacios de Cáceres, se transformaron en palabras escritas. Y también gracias a vuestra curiosidad  he podido egoístamente ampliar mis conocimientos de esas historias y leyendas, casi olvidadas, de personas, hazañas o mitos que hacen grande esta humilde tierra nuestra de Extremadura. Lo dicho, muchas gracias a todos por vuestro apoyo y en especial a mi familia, Y espero seguir contando con vuestro favor en las próximas historias que estoy investigando y que serán para mi todo un placer daros a conocer.

        Nos vemos a la vuelta de vacaciones.

sábado, 2 de abril de 2016

La llamada “Diosa Ceres” de Cáceres.

         Vestigio inerte de la Colonia romana Norba Caesarina, y ajena a su controversia, esta, aún misteriosa escultura togada realizada en un solo bloque de mármol, ha sido testigo mudo, desde sus distintas ubicaciones, del devenir de los habitantes de Cáceres.

"Diosa Ceres" (F. Museo Provincial)

         Concebida para ser expuesta de frente y en altura, bien en una hornacina o en una pared (de ahí que la parte trasera sea plana y apenas esté esbozada), es de mayor tamaño que al natural, en su mano izquierda sujeta una cornucopia con flores y frutas y en la derecha (hoy desaparecida) tenía un manojo de espigas, parece ser que este antebrazo se hizo con un fragmento de mármol distinto. Viste con una túnica con toga levantada sobre la cabeza, angulosa y falta de naturalidad.

Misteriosa incluso a la hora de fechar y situar el lugar de su descubrimiento, algunos autores, como José de Viú, afirman que fue hallada en el siglo XV en la ribera del Salor, pero la referencia más antigua aparece en la obra “De rebus Hispaniae memorabilibus” del año 1530, escrita por el humanista italiano y cronista del rey Fernando “el católico”, Lucio Marinero Sículo.

Detalle trasero de la "Diosa Ceres"

Se hallaba entonces cuando visitó la villa, en el atrio del Corregidor (actual foro de los Balbos), en donde el Concejo municipal celebraba sus reuniones, plenos e impartía justicia. La identificó como la diosa romana Ceres, diosa de las cosechas, la tierra, y la fertilidad, asociándola también con el origen del nombre de la ciudad, la “casa de Ceres”.

Atrio del Corregidor de Cáceres (Hoy Foro de los Balbos)

En el siglo XVI el canónigo y beneficiado de Ledesma Gaspar de Castro, en su paso por Cáceres se refiere a ella como la “diosa Fortuna”. Pero muchos de los escritores posteriores como Solano de Figueroa o Rodríguez de Molina, siguieron identificándola erróneamente como la “diosa Ceres”, quizás tal equivocación de Lucio Marinero Sículo, fue debida a sus orígenes. Lucio era oriundo de Sicilia en donde la diosa Ceres fue antaño patrona, y se la representaba habitualmente en una estatua sedente de una bella mujer, de cabellos largos, portando en su mano derecha un haz de espigas de trigo, y en la mano izquierda una antorcha. Y aquella estatua cacereña, con un manojo de espigas en la mano derecha y una cornucopia o cuerno de la abundancia en la izquierda, se le asemejaba, y junto con el nombre dado a la villa debió influir a la hora de identificarla.

Ya en el siglo XVIII, Antonio Ponz, hablan de ella como una representación de la abundancia o la Paz, pero para el pueblo llano cacereño era conocida popularmente como la “Santa de la Plaza”

Grabado de 1800 de A. Laborde  
    
     En época del cronista cacereño Simón Benito Boxoyo, quien la sigue identificando como la “diosa Ceres”, la estatua aún permanecía en atrio del Corregidor, como muestra el grabado que recoge en el 1804 Alexander Laborde en su “Voyage pittoresque et historique de l´Espagne”, aunque ya el antebrazo derecho había desaparecido. ¿Cómo? ¿Por qué? Pues según hace constar Rodríguez de Molina:

“…que ha hecho desaparecer el tiempo con el descuido, y poco aprecio de una antigüedad tan estimable…han dexado la imagen sin estos dos distintivos que han confundido el desprecio o la poca curiosidad de nuestros Mayores.”   
      
Con el paso del tiempo van surgiendo otras interpretaciones de autores, como el ya mencionado Laborde y Emil Hübner (gran impulsor de la epigrafía extremeña), quienes por su togado capite velato, la identifican con el genio que representaba al emperador Augusto.

"Diosa Ceres" en el templete de Bujaco (F.I 1950).

         En el año 1819, Vicente Palomar, dueño de una empresa de carretas que cubría la ruta de Cáceres a Sevilla, obtuvo la concesión por parte del ayuntamiento, para construir una serie de almacenes para guardar sus mercancías en la zona del atrio del Corregidor, a cambio de fabricar por su cuenta un templete sobre la Torre del Reloj (hoy torre de Bujaco) donde debía colocarse la estatua de la “diosa Ceres”. Un año más tarde la “diosa Ceres” desde un templete de ladrillos vigilaba y protegía a los cacereños desde lo alto de la torre más significativa de la villa.

“Se da cuenta de la presentada por el maestro alarife Juan Rico y consortes relativa a los gastos hechos en la obra de la torre de la Plaza de esta villa para trasladar la Diosa Ceres y colocar la lápida de la Constitución, importando cinco mil seiscientos cuarenta y ocho rs y 23 ms., y en vista se acordó: que se despache libramiento.”  AHM Cáceres, Libros de Acuerdos, 1820, 12 de junio 1820.

Torre del Reloj o Bujaco (F.I. 1941)

De nuevo, estudiosos se fijan en nuestra misteriosa estatua, uno de ellos es el arqueólogo José Ramón Mélida, quien lanza una nueva idea, nuestra “diosa Ceres” es un “genio andrógino de la colonia”, teoría que también apoya Carlos Callejo, descubridor de las pinturas de la cueva de Maltravieso.

 En 1962, la estatua de la “diosa Ceres” es bajada y colocada en eventualmente en el atrio del ayuntamiento nuevo, bajo uno de los soportales, hasta que se traslada al museo provincial sito en la Casa de las Veletas, donde se halla desde entonces.

En el año 1996 una réplica realizada en marmolina por el taller de Universidad Popular de Cáceres, bajo la dirección de Juan Muro, fue colocada cerca de su antiguo lugar en el atrio del Corregidor (hoy Foro de los Balbos), para disfrute de la ciudad.

Réplica de la "Diosa Ceres" Foro de los Balbos

En la actualidad, estudios recientes como el del catedrático de arqueología Enrique Cerrillo Martín de Cáceres han revelado que la misteriosa escultura, representa a un varón anónimo con togada sacerdotal cubriéndose la cabeza de la época Julio-Claudia.

Diosa, genio de Augusto, representación de la Fortuna, de la Abundancia, de la Paz, Santa de la Plaza, genio andrógino, genio protector de la colonia, o simplemente un varón anónimo, para nosotros, los cacereños esa misteriosa estatua, siempre será la estatua de nuestra querida “Diosa Ceres”.

Gracias y hasta la próxima.


Escrito por: Jesús Sierra Bolaños


Fuentes Consultadas:

- “De rebus Hispaniae memorabilibus” Lucio Marinero Sículo.
-“Voyage pittoresque et historique de l´Espagne” Alexander Laborde
- “Claudio Constanzo y la epigrafía extremeña del siglo XIX” Enrique Cerrillo Martín de Cáceres
- “Extremadura en el siglo XVI. Noticias de viajeros y geógrafos.” A. Rodríguez Moñino
- “Viage de España.” Antonio Ponz
- “Noticias históricas de Cáceres y monumentos de la antigüedad que conserva” Simón Benito Boxoyo
- “Ayuntamiento y familias cacerenses” Publio Hurtado
- “Catálogo monumental y artístico de la provincia de Cáceres” José Ramón Mélida.

- “Cáceres visto por un periodista” Miguel Ortí Belmonte 

viernes, 26 de febrero de 2016

Francisco de Sande y Picón de Figueroa “Doctor Sangre”


Nacido en Cáceres entre los años 1534 y 1540, Francisco de Sande, era hijo de Pedro de Sande y de Francisca Picón. Nombrado Caballero de Santiago por Felipe II, no fue un héroe conquistador de imperios, sino un letrado versado en leyes al servicio de la Corona española, fue uno de aquellos 7000 extremeños documentados, que según Vicente Navarro pasaron durante los siglos XV-XVI a América y Filipinas, en donde Francisco de Sande fue llamado con el sobrenombre de “Doctor Sangre”, por su excesivo rigor en la administración de justicia.

Escudo de los Sande en Cáceres

Tras pasar su infancia, que poco se sabe de ella, en la humilde casa familiar de Cáceres, (que aún hoy podemos ver en la calle de Sande 26), Francisco fue enviado a Salamanca, en donde entre los años 1557 y 1560 cursar los estudios de derecho, pasando posteriormente al colegio mayor de Santa María de Jesús de Sevilla donde se doctora en Cánones.

Terminados sus estudios, y bajo la protección del Provisor de la diócesis de Sevilla, el también cacereño Juan de Ovando (hombre poderoso ya citado en “Los amores del cacereño Nicolás de Ovando con Andrea de Cervantes”) comenzó una carrera administrativa y política espectacular, obteniendo por ello los favores del rey Felipe II, el cual le encomendó partir para América en 1567 con el cargo de fiscal de la audiencia de México para resolver los litigios que tenía pendiente el II Marqués del Valle de Oaxaca, Martín Cortés, hijo y sucesor de Hernán Cortés.

Felipe II por Sofonisba Anguissola 1565

En el catálogo de pasajeros a Indias se anota en los asientos del 671-674 del 22 de junio del año 1567:

“El Doctor Francisco de Sande, natural de Cáceres a Nueva España a como fiscal de la Real Audiencia (de México), con el pasan tres criados a su cargo, Martín de Sande, soltero, natural de Cáceres; Diego González Cordero, natural de Cáceres, soltero; y Bartolomé Miguel de Apodaca, natural de Briones, soltero.”

Como fiscal de la audiencia de México, Francisco de Sande tuvo que participar en la resolución del proceso criminal, iniciado contra Martín Cortés, conocido como “la conspiración del Marqués del Valle”.

Martín Cortés, su hermano Luis y su medio hermano llamado también Martín (este era hijo de Cortés y su amante nativa la “Malinche”), junto a otros hijos de conquistadores españoles, se opusieron las llamadas Leyes Nuevas, que suponían la prohibición de las encomiendas (concesiones de tierras e indios con las cuales los primeros pobladores se establecieron en América) en tercera vida, perdiendo estos su fuente de subsistencia que recaía a partir de ese momento en la corona.

Retrato de Hernán Cortés de Paulo Giovio 

Las pesquisas realizadas por la Real Audiencia confirmaron como líder de aquella conjura para conseguir la independencia de Nueva España de la corona, al Marqués del Valle, y junto a él colaboraron otros nobles pertenecientes a las grandes familias de la colonia. De los 64 hombres que fueron acusados y procesados de intervenir en la rebelión, bajo delito de traición a la Corona, cuya pena era la muerte, la mayoría fueron condenados al destierro en Orán o a galeras, como don Baltasar de Aguilar condenado a diez años de galeras, pérdida de todos sus bienes y destierro perpetuo de las Indias. Nueve fueron absueltos, y sólo siete de los ocho sentenciados a muerte, fueron ajusticiados, entre ellos los hermanos Alonso de Ávila y Gil González de Ávila que murieron decapitados en plaza pública, o Pedro y Baltasar de Quesada degollados. Luis Cortés sentenciado en principio a muerte fue indultado junto a Martín. Y su hermano el Marqués fue enviado a España a rendir pleitesía al monarca.

Un año más tarde Felipe II, crea en la Audiencia de México la Alcaldía del crimen, para dar más rigor de cumplimientos de los castigos en la justicia. Formada por tres alcaldes, uno de los elegidos por su gran labor desempeñada en estos menesteres, fue don Francisco de Sande.

Mapa de las tribus chichimecas (F.I.)

El 30 de abril de 1572, Sande es elevado al cargo de Oidor de la Real Audiencia donde participó en la pacificación y represión de los indios chichimecas (término dado para describir en general a diferentes tribus nómadas indígenas que habitaron el norte de México). Ayudo para ello que Francisco de Sande conjugaba por igual el servicio a Dios con el servicio a su rey, y en esta guerra la iglesia hizo suya la causa de los indios.

Esta guerra de chichimecas dio origen a uno de los primeros tratados realizados en Indias acerca de la legitimidad o justificación de la guerra contra los naturales de las tierras bajo dominio español en el siglo XVI, la llamada guerra justa.

En el año 1565 Miguel López de Legazpi conquista y ocupa las islas Filipinas (llamadas así en honor a Felipe II), un paso más hacia la ruta de las especias. Pero poco dura la alegría, pues en el 1572 llegan a España las noticias de la repentina muerte de Legazpi.

Tras un breve periodo de interinidad de Guido de Lavazares, Felipe II conocedor de la excepcional carrera, de su rigor a la hora de aplicar las ordenanzas, y como hombre de su confianza, decide nombrar a Francisco de Sande, Gobernador y Capitán General de las Filipinas, quien sería el artífice de la consolidación y la organización de la conquista del archipiélago filipino.

Mapa de las Islas Filipinas (F.I.)

Formaban parte de la Capitanía General de Filipinas, el archipiélago de Palaos, las islas Carolinas, Marshall, Marianas y partes de las islas Gilbert. Por ostentar dicho cargo Francisco de Sande cobraría:

“...llevéis de salario en cada año, todo el tiempo que serviéreis, 4.000 pesos de mina de a 450 maravedíes...”

El 25 de agosto de 1575 vía Acapulco de Sande llega a Manila en los navíos “San Juan” y “Santiago” junto con 178 soldados, entre ellos 19 extremeños. Entre sus preceptos estaba, además de administrar, pacificar y la conversión a la fe Católica de los naturales, la de la exploración y el conocimiento detallado de estas islas casi desconocidas, permitiendo las ordenanzas para ello la fundación de nuevas poblaciones.

Pero no eran pocas las dificultades con las que se encontró el nuevo Gobernador, a parte de la inmensa distancia que distaba a esta colonia de la metrópoli, tuvo que restaurar la ciudad la ciudad de Manila destruida un año antes por el corsario chino Limahong, lidiar con la falta total de recursos, y el escaso número de españoles para realizar las tareas de defensa, conquista y población del territorio. El propio Gobernador lo relata en su correspondencia con el Consejo de Indias:

“En estas Ysla Filipinas ay al presente 500 españoles por todos...”

“Yo sirvo en estas yslas de todos los offiçios, porque é de ser offiçial y sobreestante de todos, y juez y medianero, y tener cuydado de los espitales y de los difuntosy sus bienes..., y ay tanta administraçion por mar y por tierra y tantas menudençias, que no lo puedo dezir...”

Ciudad de Manila 1640 (F.I.)

Aun así, Francisco de Sande siguió adelante con las precisas órdenes dadas por Felipe II, y además de impulsar la pacificación de las Islas Filipinas, emprende nuevos proyectos marítimos de expansión territorial, como la conquista de Borneo e incluso llega a proponer a Felipe II en carta fechada el 6 de junio de 1576 la conquista de China “...con una expedición militar fácilmente realizable, que a cambio revertiría en grandes beneficios de tributaciones para la corona. Atestiguo que para proceder a su conquista bastaría una tropa de 6000 españoles de pica y arcabuz, ademas de contar con la ayuda de los japoneses...”

Tal proyecto fue rechazado por Felipe II, por inabordable y por no encajar en su política con China, que era de amistad y comercio.

En la conquista de Borneo, empresa militar de mayor relevancia en la carrera del cacereño, nos encontramos con varios informes según autores.

Galeón español El Callao por Alberto Durero.

Según el propio Francisco de Sande, y de los oficiales de la Real Hacienda, el 29 de julio de 1578 salían del puerto de Manila con expedición compuesta por 40 velas y de 350 soldados, con dirección a Borneo. Al llegar a puerto valiéndose de dos moros de Balayan, que ya habían rendido vasallaje, que le hacen de escribas y embajadores, Sande redacta dos cartas de saludo y amistad para su presentación ante el sultán, redactando las cartas una en la lengua de Borneo (malayo) y la otra en lengua de Manila (tagalo).

La respuesta del sultán fue la de matar a uno de los embajadores y torturar al otro para que hablara de las fuerzas españolas. Y poco después cuando la armada española estuvo a tiro de artillería de sus naves, abrieron fuego, a la cual los españoles respondieron con gran acierto y con la ayuda de Dios y del buen gobierno del cacereño vencieron a los moros.

“Después me ocupé de juntar las galeras y navíos, que le tomé, que son 27, sacando mucho del agua, a donde la avían echo a número de 170 pieças, grandes e chicas... “

Ruta del galeón de Manila (F.I.)

Otra de las versiones según P. Pastells, nos relata la historia coincidiendo en algunos aspectos, pero agregando un personaje nuevo.

Y fue en el año 1577, cuando se presenta ante Francisco de Sande un nativo junto a una comitiva, se llamaba Sirela y decía ser pretendiente al trono de Borneo, y solicitaba la ayuda de los españoles para expulsar del trono a su hermano Saif-Ul-Rejal, el usurpador.

Vio entonces una posibilidad el cacereño de expandir los dominios españoles, conquistar un punto tan estratégico como Borneo, y de paso ganar terreno a los portugueses, sin tener que exponer mucho. Y le ofreció su colaboración a cambio de jurar poner el reino de Borneo bajo la soberanía española.

En la primavera de 1578 salían del puerto de Manila una escuadra de 30 bajeles, encabezada por el propio Gobernador, en ellos iban 2200 hombres, de los cuales 400 eran soldados españoles, 1500 arqueros de Luzón (isla de Filipinas) y Visayas, y 300 partidarios de Sirela. Tras las vejaciones del sultán a los embajadores, (en donde coincide con el otro relato). La flotilla española que hasta entonces tenía izada bandera blanca, respondió a los disparos de las naves del sultán derrotándola, aunque el sultán Saif-Ul-Rejal logra huir, buscando refugio en la Islas Molucas, bajo protección de los portugueses.

Instalado Sirela en el trono, ofreció a los españoles el territorio de Sabah y algunos asentamientos en Borneo.

Islas Marianas, Palaos y Carolinas de la Capitanía General de las Filipinas en 1888.

La batalla de Borneo fue la primera pero no la única llevada a cabo por Sande y sus capitanes, en apenas cuatro meses que duró la expedición. Tras haber pacificado la mayor parte del territorio insular regresa a Manila, pero antes confía a uno de sus capitanes, Esteban Rodríguez de Figueroa la pacificación de Joló y de Mindanao, bajo la premisa máxima de trato pacifico a los naturales, siendo las armas un recurso extremo.

Ya en Manila, Sande con sus habilidades mejoró la organización civil y militar, y se centró en la política de población, adhesionando y fundando nuevos asentamientos.

Uno de ellos fue la fundación en el año 1579 de Nueva Cáceres en honor a su ciudad natal. Aunque el fundador material fue su capitán Juan Arce.

“... el gobernador Francisco de Sande le mandó yr a las provinçias de Camarines a formar una villa... y yo lo hize, dándole por nombre Caçeres, y situándola en buena parte y poniendo hordenanças”

Sita en la provincia de Camarines, el emplazamiento tenía unas condiciones climáticas propicias para el cultivo y habían confirmado la existencia de minas y lavadero de oros. Pero para poblarla Sande ante la escasez de población española, abrió la participación de los indios en dicha fundación.

1529 Islas especias. Diego Ribero. (F.I.)

En el año 1580 Francisco de Sande era relevado por Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, la decisión tomada por Felipe II fue por motivos políticos de la corte, o quizás influyó las continuas alusiones que desde hacía unos años expresaba Sande en sus cartas a sus achaques de salud, o a la idea de regresar a España para contraer matrimonio después de haber dedicado 12 años a la administración en Indias.

Sean cuales fuere los motivos de su relevo, en seis años, Manila había pasado de ser un puesto avanzado de comercio en la ruta hacia las especias, a una de las ciudades más importante de comercio. Y todo gracias a la gran política y a la gran administración llevada a cabo por el cacereño. En esos años había concluido una completa y detallada descripción de las islas conquistadas, geográfica y geopolíticamente, había fomentado el comercio con productos orientales y especias, y fomentado la minería. También reorganizó y saneó la Real Hacienda, pobló y fundó nuevas ciudades en Camarines, Yloco, en Mindanao y en la provincia de Cagayán. Evangelizó a los naturales con un comportamiento ejemplar, y gracias a su política naval Manila pasó a ser el mejor astillero en América, desplazando a los de Nueva España, sus mejores maderas y velamen, hacían de sus galeones más propicios para la defensa y por su gran tonelaje también para el comercio. Y siempre todas estas mejoras las llevó a cabo con una abrumadora escasez de medios.

Puerto de Acapulco 1628

Tras esta extraordinaria labor Francisco de Sande regresaba a Nueva España a su puesto de Oidor de la Real Audiencia de México, desde allí logro licencia real para regresar a España.

Durante su estancia en la corte, Felipe II le hace merced por los servicios prestados a la Corona, de la Cruz y el Hábito de la Orden de Santiago. También contrae matrimonio con doña Ana de Mesa, natural de Valdemoro, proveniente de una adinerada e hidalga familia cordobesa. Y en el año 1586 Sande compra la hoy famosa y llamada “Casa de las siete chimeneas” de Madrid. Fueron sus hijos Francisco, Fernando, Pedro, Alonso, Francisca y María de Sande y Mesa, quien tras la muerte de sus hermanos heredó el mayorazgo del señorío de Valdemoro y de los sotos de “Gutierre y Guterrón” sitos en la ribera del rio Jarama.

Recreación de la casa de las siete Chimeneas de Andrea de Lurano en 1583

Tras su estancia en España regresa a Indias, en 1594 ya en calidad de Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, promocionado por su buena gestión y reputación.

Con fecha del 10 de febrero de 1594, en el catálogo de pasajeros a Indias se anota:

“Francisco de Sande. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Francisco de Sande, Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, natural de Cáceres, a Guatemala, con su mujer Ana de Mesa, natural de Valdemoro, con sus hijos, Francisco y Luisa, y con veintidós criados...”

Ejerció el cargo de Gobernador y Capitán General de Guatemala hasta el año 1596, en el que es nombrado, por gozar en la corte de una buena reputación por los grandes servicios prestados, Presidente de Real Audiencia de Santa Fe (Bogotá) y Gobernador y Capitán General de Nueva Granada (Colombia) puesto que ocuparía cuando le vino la muerte en Bogotá el 16 de septiembre de 1602.

Nuevo Reino de Granada siglo XVII. Archivo General de la Nación, Bogotá.

Y es entonces, al frente del gobierno de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada cuando por su eficiencia y rigor en el desempeño de su oficio y su severidad a la hora de aplicar las leyes y castigos, cuando empezó a fraguarse la leyenda negra de Francisco de Sande, conociéndose con el apodo de “Doctor Sangre”.

En ello influyó sus continuos y fuertes enfrentamientos con el arzobispo de Santa Fe, Bartolomé Lobo Guerrero, máxima autoridad religiosa. El arzobispo le acusaba de menoscabar el cacereño su autoridad eclesiástica, de injusticias en sus actuaciones al frente de la Audiencia y de irreligiosidad efervescente, por ello el Consejo de Indias con la aquiescencia de Felipe III, se vio en la obligación de enviar en el año 1602 al visitador Andrés Salierna (Zaldierna) de Mariaca para que investigara los hechos. Investigación que quedaría incompleta al fallecer ese mismo año investigador e investigado.

A primero de junio, nada más llegar Salierna instigado por el arzobispo trató con dureza a Francisco de Sande desterrando lo a la Villa de Leiva, mientras duraba la investigación. No duró mucho la investigación, pues el 6 de septiembre el visitador Salierna, moría en extrañas circunstancia y unos días más tarde nuestro protagonista Francisco de Sande hacia lo mismo en idéntica coyuntura.

Villa de Leyva por Alejandro Blandón

Las extraña circunstancias en que ocurrieron sus muertes dieron pie a una leyenda popular, propagada por sus detractores. En ella Francisco de Sande habría envenenado al visitador Andrés Zaldierna, y este en su lecho de muerte habría emplazado al gobernador de Sande a comparecer con él ante el tribunal de Dios en el plazo de 10 días, siguientes a los de su muerte, y así ocurrió, muriendo de Sande el 12 de septiembre.

Mas la realidad es muy distinta, pues a instancia de la sobrina de Salierna, Isabel, se le efectuó la autopsia, “hallándole en sus riñones cuatro o cinco piedras muy grandes”, muriendo pues de una enfermedad del riñón, mientras que la muerte de Sande fue por causas naturales.

Don Francisco de Sande y Picón, Caballero del Hábito de Santiago, Gobernador y Capitán General de Filipinas, Oidor de la Rl. Audiencia de México y Gobernador y Presidente de las Rles Audiencias de Guatemala y de la del Nuevo Reino de Granada, fue enterrado en el convento de San Agustín de Cartagena.

Casa de los Sande en Cáceres

Pero como hemos podido ver, en toda su trayectoria Francisco de Sande, lejos del sobrenombre que algunos autores le han dado, fue un hombre de carácter recio con acorde a su época, que luchó por erradicar los abusos contra los indígenas, que promulgó una política proteccionista con los naturales, que favoreció también la cultura con instalación de la compañía de Jesús en sus territorios y más aún, se limitó a aplicar con fidelidad la política establecida por la Corona y el Consejo de Indias en las nueva tierras conquistadas.

Muchas gracias y hasta la próxima.


Escrito por: Jesús Sierra Bolaños.

Fuentes Consultadas:

- “Tratado del descubrimiento de las Indias y su conquista.” J. Suárez de Peralta. Edición de Giorgio Perissinotto
-” Proceso contra Martín Cortés: rebelión Nueva España.” Archivo general de Indias
-” Los veinte i un libros rituales i monarchia Indiana, con el origen y guerras de los indios occidentales, de sus poblaḉones, descubrimiento, conquista, conversion y otras cosas.” Juan de Torquemada
-” Pasajeros a Indias de Liébana y sus valles circundantes (1503-1790) según la documentación del Archivo General de Indias” José Mª González-Cotera Guerra
-” La epopeya de la raza extremeña en Indias.” Vicente Navarro
-” Soldados de Nueva España a Filipinas (1575)” Luis Muro
-” Guerra de los chichimecas” Fray Guillermo de Santa María
-” Debate sobre la Guerra Chichimecas , 1531-1585” Alberto Carrillo Cázares
-” La fundación de Nueva Cáceres (Filipinas) y el cacereño Francisco de Sande” Pedro Rubio Merino
-” El presidente don Francisco de Sande y don Bartolomé lobo Guerrero, arzobispo de Santa Fe” Pedro Rubio Merino
-” Memorial de Ulloa” José M. de Mayoralgo y Lodo
-” Cáceres, paseo por la eternidad” Francisco Acedo Fernández Pereira
-” Navegantes españoles en Borneo siglos XVI-XVII” Aurora Pérez Miguel.
- “El doctor Sangre” Alberto Miramón
-” Libro primero de las genealogías del Nuevo reino de Granada”. Juan Florez de Orcariz
-” Historia General de Filipinas, en catálogo de los documentos relativos a las Islas Filipinas...” Pablo Pastells
-” Los extremeños en América” Publio Hurtado

sábado, 6 de febrero de 2016

Antiguos oficios cacereños: Los curtidores.

Con esta nueva sección quiero dar a conocer aquellos antiguos oficios, ya desaparecidos, que a lo largo de la historia cacereña han sido la principal industria local que se ocupaban de satisfacer las necesidades primordiales de la villa de Cáceres. 

Curtidor en la Edad Media (F.I.)

Y que mejor manera que comenzar con el oficio de los curtidores, al cual mi bisabuela Saturnina y antes sus padres y abuelos dedicaron sus vidas. 

Estos oficios denominados menestrales eran ya recogidos y regulados en los fueros dados por el rey leonés Alfonso IX a la villa Cáceres tras su reconquista en el año 1229.

Estos artesanos que trabajan libremente para satisfacer la demanda de la población, fueron con el tiempo agrupándose en cofradías, que tenían un carácter religioso, de ayuda mutua, como el cuidado de las viudas y solían reunirse en una parroquia. Un ejemplo de ello, es la cofradía de los ovejeros que en Cáceres se reunían en la coalición de San Juan. El patrón de los curtidores era San Bartolomé el apóstol, que fue mandado desollar vivo por el rey Astíages de Armenia.

A partir del siglo XIII estas cofradías se transformarán en los gremios, mas especializados y profesionalizados.

Fuente de los Curtidores de Cáceres

Tres eran los estamentos en las cofradías, en el escalafón mas bajo estaban los aprendices, al cual el maestro se comprometía a enseñarle el oficio, también se comprometía a vestirle, mantenerlo y cobijarlo durante todo el aprendizaje; con el tiempo (variaba de un oficio a otro) pasarían a oficiales, los cuales ya recibían un sueldo; y por último estaba el maestro al que se accedía realizando un examen o proyecto.

 En las cofradías los maestros de cada ramo fijaban las condiciones de trabajo, las ordenanzas, los materiales a utilizar, el proceso de transformación, y las pruebas que debían realizar los oficiales para acceder al grado de maestro.

En los fueros de Cáceres se mencionan unos veinte oficios menestrales. Oficios que fueron ubicados, muchos de ellos, en lugares regulados por el Concejo bajo licencia, y que han dado orígenes a los nombres de las actuales calles y plazas de la ciudad, como la calle Caleros, Zapatería, la plaza de las Canterías o de los Caldereros, y la que nos ocupa, la Ribera de los Curtidores, junto a la también cacereña calle Tenerías, donde se agrupaban los curtidores. 

Calle Ribera de los Curtidores de Cáceres 

Estos artesanos eran en un principio un complemento a la agricultura, principal actividad industrial de la villa, junto con la ganadería.

Según relata Boxoyo y otros autores, aunque Cáceres carecía de industrias relevantes, “el ramo de la curtiduría era de mucha consideración con abundantes tenerías”, siendo los corambres (los cueros) y los zapatos junto con la cal, de los pocos productos que se exportaban, y que se veían gravados en su exportación  mediante un impuesto concejil. 

Los curtidores, eran los artesanos dedicados a preparar y tratar los cueros a través de pieles no curtidas, sobre todo de vaca, toro, buey o cabra, que compraban a las carnicerías, que les abastecían todo el año. Las compraban al cuarto, bajo multa de dos maravedises. Tan grande era el consumo de carne en la villa, que en año 1494 los vecinos de las coaliciones de Santiago y San Juan, solicitaron al Concejo que pusieran mas carnicerías: “...porque por aver pocas carniçerias e muchas gente ay mucha pesa en el pesar e tomar de la dicha carne, e que muchos de los dichos ofiçiales (…) se quedan syn carne algunos días...” 

También hay constancia del abastecimiento de las despensas reales con las carnes de Extremadura, entre ellas las cacereñas.

  
Vista de la Ribera de Cáceres

El oficio de curtidores es mencionado en los fueros en la rúbrica 201:

“Todo pellitero que las pennas de coneios, o de corderos, castrare peche I morabedi al castiello. Et los zapateros que cantearen las suelas pechen singulos morabedis al conceio.”

 Para los curtidores, el agua era un elemento imprescindible en casi todas sus tareas, por ello sus talleres requerían una proximidad a un río o a una fuente de agua donde solían utilizar los remanentes. Por ello y por el olor nauseabundo que generaba el apelambrado de los cueros, se ubican alejados, siempre que fuera posible, de las zonas residenciales. 

Herramientas de Curtidores (F.I.)

En Cáceres se situaron extramuros, en lo que hoy llamamos la Ribera de Curtidores y las Tenerías, a orillas de la Ribera del marco. También utilizaron la llamada Fuente Rocha o de los curtidores y la fuente del Rey o del Marco.

“... a distancia de dos tiros de bala, en un pequeño valle nace con admiración, por no haber Sierras en distancia de 7 leguas, un caudaloso raudal de agua llamado Fuente del Rei; y pasa cerca de los muros: con el muele 25 piedras harineras:riega una legua de huertas, sirve á varios Tintes, Batanes, Labadero de lanas, mucho número de Tenerías y otras fábricas...”

Fuente del Rey o del Marco de Cáceres

Se situaban los curtidores siempre aguas abajo para no contaminar.

El primer trabajo que realizaban eran remojar las pieles y limpiarlas para eliminar la suciedad, para ello se necesitaba un uso constante de agua limpia. Las pieles se depositaban en los noques (estanques pequeños o pozuelos). Pasado unos días se efectuaba la pelambre que era una mezcla de agua con cal (abundante en el calerizo cacereño) con la cual se pelan los pellejos, y un vez limpios de pelos y grasa, se volvían a limpiar nuevamente con agua. Para prevenir el daño ocasionado por bacterias las pieles se estiraban y se sumergían en los noques con los taninos (de ahí la palabra tenerías) sustancia que se produce de la corteza triturada de algunos árboles como el roble, la encina, los castaños o los alcornoques. Una vez curtida la piel se volvía rígida por ello los curtidores debían estirarla para recuperar su flexibilidad y la consistencia deseada. Para finalizar untaban los cueros con manteca de cerdo a fin de suavizar las pieles.


Tenerías de Fez (Marruecos)

Los curtidores estaban obligados a vender los cueros secos y blancos, pues los encargados de darles color eran los tintoreros. Pero antes de la venta. el cuero era supervisado por los veedores, quienes decidían si la calidad era aceptable y apta para marcar con los herretes de la ciudad.

El trabajo de una piel delgada de cordero, estaba tasado en un maravedí, y las pieles de conejo sin blanco, en medio maravedí.

Estaba prohibido tener cueros curtidos almacenados, venderlos sin la marca de la ciudad de origen, y comprarlos para revenderlos.

Los usos que se le daban al cuero eran muy variados, ademas de  para la vestimenta y el calzado, se utilizaba en fabricación de armaduras, escudos y fundas de armas; también para tiendas transportables, cubiertas y canoas; en la elaboración de cuerdas, cinchas, correas y arneses y en encuadernación.

Calle Zapatería Alta de Cáceres

Por eso unido al oficio de curtidores surgieron otros trabajos como el de guantero, guarnicionero o el de zapatero. Este último como nos muestra el libro de ordenanzas cacereño, también trabajan el cuero, y era el propio zapatero el encargado del curtido de la piel, ya que “a ellos se les prohíbe vaciar las tenerías durante el día en la temporada estival y se les conceden las licencias para extraer casca”, producto curtiente utilizado en esa labor, y entre los objetos de venta de los zapateros mencionan los cueros. 

En el fuero se establece la tasa de cuatro dineros para las medias suelas.
  
Otro de los oficios mas relevantes y con gran tradición en Cáceres, también relacionado con los curtidores, era el de los caleros, pero este los veremos otro día.

Muchas gracias y hasta la próxima.


Escrito por: Jesús Sierra Bolaños 

Fuentes Consultadas:

-”Fueros de Cáceres” Archivo Histórico Municipal de Cáceres
-”Noticias históricas de Cáceres” Simón Benito Boxoyo
-”Estudio de los nombres de los oficios artesanales en castellano medieval.” Mª del Carmen Martínez Meléndez.
-”Oficios y herramientas de antaño” Consell comarcal del Pla de l´Estamy
-”Los oficios menestrales en los fueros de Cáceres” Julio G. Martínez Martínez
-”Organización económica y social del Concejo de Cáceres y su tierra en la Baja Edad Media.” Mª Dolores García Oliva. 
-”Musulmanes y cristianos frente al agua en las ciudades medievales” Mª Isabel del Val Valdivieso, Olatz Villanueva Zubizarreta.

-”La vida en Cáceres en el siglo XIII” Miguel Ortí Belmonte.

sábado, 7 de noviembre de 2015

La leyenda de Leila "la bella"

Era el castillo de Magacela durante la reconquista uno de los enclaves árabes más importante de la comarca. Desde lo alto de su cerro sus rocosas defensas naturales habían sido reforzadas con defensas artificiales, convirtiéndola en una inexpugnable fortaleza, que soberbia y desafiante, vigilaba y dominaba todo el horizonte fronterizo de la cristiandad.

Princesa árabe (F.I.)

         El castillo estaba regentado por el alcaide almohade Ahmed-Ben-Alí, caudillo respetado entre los suyos y temido entre los cristianos, por sus continuas y sangrientas razias por la frontera.

Pero las tropas cristianas lideradas por el rey Fernando III de Castilla y León, apoyadas por la Órdenes militares, no iban a desistir en su cruzada. El 25 de enero del año 1232 (otros autores lo datan en el año 1233) tras la toma de Trujillo por los freires de Santiago, Alcántara, y las huestes del obispo de Plasencia, Fernando III junto al Maestre de la Orden militar de Alcántara, Arias Pérez, se adentra en los territorios sarracenos de la Serena con la intención de ampliar sus dominios.

“El Maestre D. Arias Pérez, que habiendo tomado por armas la Ciudad de Truxillo, dejando buen presidio de gente en su guarda, con quinientos Caballos y muchos Infantes, pasó adelante con ánimo de conquistar algunos Castillos y Villas del Partido que hoy llaman de la Serena...”

Fernando III el santo

El primero en rendir plaza ante las tropas conjuntas del rey “Santo” y del Maestre es el castillo árabe de Mojafar, en Castilnovo, que tras sitiarlo con catapultas y trabucos, lo asaltan con escaleras, arietes y torretas y es destruido. Cada nueva conquista del Maestre Arias Pérez, iba acrecentando su fama, llegando las noticias de sus éxitos a oídos del arrogante Ahmed-Ben-Alí.

 Desde una torre del castillo, uno de los soldados divisa un jinete acercándose al galope, en sus manos porta el estandarte almohade verde y blanco.

“Abrid las puertas –grita- abrid las puertas se acerca un mensajero.”

Fatigado, malherido y sangrando, el soldado pide ver al gobernador, y sin demora es conducido ante su presencia.

“Mi señor malas noticias os traigo, Mojamar ha caído en manos cristianas, - Ahmed-Ben-Alí, podía ver en sus ojos del mensajero el temor y la muerte, mientras le relataba lo sucedido.- todos han caído, y vos sois el próximo, mi señor.”

“¿A qué distancia están ahora las tropas del Maestre?” –Preguntó el gobernador.

Y exhalando su últimas palabras respondió: “A no más de dos días, aahgg… mi señor”.

“Tus sacrificio no será en vano, soldado.”- Y dirigiéndose a uno de su comandante.- “Dadle un entierro digno.”

Castillo de Magacela (F. Julen Iturbe-Ormaetxe)

Ahmed-Ben-Alí, lejos de encerrarse y aprovisionar su castillo ante un posible asedio, envalentonado, llama a todos sus lugartenientes.

Tocad las trompetas, campanas y tambores, y reunid a todas mis tropas partimos de inmediato. ¡Por Alá, que esta ofensa no quedará impune!” –Ordenó Ahmed-Ben-Alí-

Trompetas y campanas iban sonando en respuesta como un eco, y de toda la comarca llegaron hombres armados a pie y a caballo, acampando a las afuera del castillo. Estaba a punto de caer la tarde cuando reunidas todas sus tropas, el gobernador se dispuso a salir al encuentro del Maestre alcantarino.

Pero antes de marchar, el alcaide almohade encomienda la defensa del castillo, con una mínima guardia, a su hija y heredera cuyo nombre era Leila.

“Hija mía, es mi deber defender nuestros territorios debo de la amenaza cristiana. En mi ausencia, señora y capitana eres y se, que en este inconquistable castillo estarás segura hasta mi victoriosa vuelta.”

“Por Alá, que así será padre, que el profeta te proteja y te guíe en la victoria.”-Le respondió Leila.-  
  
Castillo de Magacela (F. turismoextremadura)

Leila, era una doncella dotada de una gran hermosura a cual todos llamaban Leila “la bella”, en su tez morena sus ojos negros brillaban cual felino en la oscuridad, sus largos y negros cabellos caían suavemente sobre unos hombros sensuales y torneados, y las sedas de vivos colores que vestía acentuaba su esbelto cuerpo y talle escultural. Aquella extraordinaria belleza igualaba en parangón con el arrojo, la valentía y liderazgo que Leila siempre demostraba cuando su padre partía hacia incursiones fronterizas, la dulce doncella se ataviaba de una armadura varonil y se transformaba en una aguerrida capitana que acaudillaba con gran carácter a sus soldados.

Comenzaba a despuntar el sol cuando en la llanura de Quintana de la Serena, se avistaron ambos ejércitos. El adalid almohade gritaba y alentaba su sed de venganza a sus tropas, mientras el Maestre de Alcántara aguardaba impaciente la embestida sarracena.

Banderas y estandartes ondearon al viento, y sonaron trompetas y tambores, y comenzó la batalla. Tras un ruido ensordecedor una lluvia de saetas y virotes ocultó el sol, comenzaron a caer los primeros soldados, cristianos y musulmanes, la tierra poco a poco fue tornando su color.

Ejercito cristiano (Cántigas de Alfonso X)

Al grito de “Alá es grande” la caballería sarracena aceleró su galope, un muro de escudos, lanzas y alabardas cristianas aguardaba desafiante su embestida. Los aullidos de los caballos y los alaridos agónicos de los sarracenos ensordecieron a los gritos de aliento y valor de sus hermanos.

La tropa de a pie avanzaba lentamente, el ruido de los aceros, y los escudos era atronador, era una batalla a vida o muerte, el cielo o el paraíso aguardaba a los caídos y la gloria a los vencedores.

 Caía la tarde cuando los caballeros alcantarinos atravesaban la última defensa almohade, la guardia personal de Ahmed-Ben-Alí, dando muerte al caudillo sarraceno. Los indómitos y fieros soldados almohades habían sucumbido ante las recias tropas de la Orden de Alcántara, cuyo pendón agitaban los portaestandartes impertérritos tras la encarnizada batalla.

Ejercito musulmán (cántigas de Alfonso X)

Toda la llanura estaba cubierta de cuerpos inertes, despedazados, amontonados, lagos de sangre cubrían los tobillos de los que aún permanecían en pie. Los gritos de los hombres agonizantes o heridos contrastaban con el silencio de los muertos.

Algunos supervivientes recogieron el cuerpo de Ahmed-Ben-Alí, y lo llevaron a Magacela. En el patio de armas recibió Leila los restos de su padre, rota de dolor, pero sin derramar una lágrima, juró no entregar ni rendir nunca el castillo que su padre le había confiado, aunque le fuera la vida en ello.

Dispuso Leila “la bella” sus escasas y mermadas tropas para defender el castillo. Mandó reclutar más hombres, pero la muerte del invencible adalid se había propagado ya por la comarca, y con ella el miedo a los cristianos, huyendo los que aún quedaban hacia zonas más al sur.

Los días pasaban y las tropas almohades no lograban derrotar a los caballeros de Alcántara que iban de conquista en conquista, Zalamea, Medellín y Benquerencia, cayeron.  

Batalla entre cristianos y árabes (cántigas de Alfonso X)

Y por fin las huestes cristianas llegaron ante las murallas del castillo de Magacela. El Maestre Arias Pérez, ordenó acampar al pie de la colina para el asedio. Y a la mañana siguiente hizo su primer asalto que resultó infructuoso, y tras este siguieron otros más, que fueron rechazados una y otra vez por las fuerzas defensoras de Leila, el castillo parecía inconquistable.

Desde los altos de sus almenas, Leila “la bella” ahora alcaide de la fortaleza, observaba desafiante y segura, como los cristianos perecían en sus intentos, y mientras sus fuerzas permanecían invictas, las cristianas iban mermando en cada ataque.

La imposibilidad de tomar la fortaleza al asalto y el cansancio va afectando a la moral de las huestes cristianas. El maestre Arias Pérez, sabedor que el tiempo juega en su contra, como gran estratega idea un ardid para entrar en el castillo.

Durante unos días cesan los ataques y da descanso a la soldadesca, haciendo creer a los defensores que desisten en sus acometidas. Los almohades creyéndose victoriosos relajan sus defensas.

Castillo de Magacela (F. turismoextremadura)

Mientras tanto el Maestre planificaba su estrategia, dividió sus tropas en tres grupos con la intención de atacar al caer la segunda noche. Dos de ellos los más numerosos, con la caballería al frente atacarían una de las alas de la muralla, atrayendo toda la atención de los defensores. Para ello portarían antorchas y hachones que encenderían a una orden, haciendo creer a los almohades que son atacados por el total de la tropa. Entretanto, el tercer grupo que dirigiría el propio Maestre con sus más aguerridos caballeros accedería al castillo por el ala opuesta.

Y así se hizo, a la medianoche la caballería encendió sus antorchas y agitándolas en la oscuridad entre gritos de -“al ataque, al ataque”- se lanzaron al asalto galope tendido y tras ellos el resto de los dos grupos. Los centinelas al ver la marabunta cristiana rompen el silencio de la noche al grito de -“los cristianos, los cristianos, nos atacan los cristianos”-, y sonaron las alarmas. Los defensores creyendo que todas las fuerzas cristianas le atacaban, concentraron todos sus recursos y soldados en ese flanco, circunstancia que aprovechó el tercer grupo para escalar al amparo de la noche y acceder al interior del castillo.

Asedio a un castillo (Cántigas de Alfonso X)

El ataque sorprendió a Leila “la bella” mientras disfrutaba de abundante cena para celebrar lo que ella creía su victoria sobre los cristianos, pero lejos de esconderse agarró su cimitarra y gritando con ira –“Amarga cena, amarga cena para mi” - salió a defender su castillo. Dirigiose a la torre principal desde donde con gran ímpetu alentaba a sus soldados diciendo -“Resistid mis leones, resistid” –

Pero es demasiado tarde, los infiltrados hombres del Maestre han tomado la puerta principal del castillo por donde el grueso del tercer grupo progresa sin casi oposición antes la escasez de fuerzas defensoras.

Arias Pérez, junto algunos de sus hombres se abre paso espada en mano hasta la bella Leila, sus leales leones van cayendo uno tras otro. Leila sintiéndose acorralada, agarra su alfanje con las dos manos y dirigiendo su punta hacia su pecho, lo hunde con fuerza en su corazón, dando fiel cumplimiento a la promesa que juró antes el cadáver yacente de su padre. Leila “la bella”, cual rosa cortada de su rama, cae escaleras abajo parándose su cuerpo a los pies del Maestre Arias Pérez, que arrodillándose noblemente cierra los aún brillantes ojos negros de la bella doncella y santiguándose dijo a sus caballeros -“Tratad a esta doncella como la capitana que fue, y dadle una sepultura acorde a su valor”-

La rendición de Córdoba a Fernando III el Santo,1236 (F.I)

Y cuenta la leyenda que el origen del nombre de Magacela, deriva de la frase que pronunciara Leila “la bella” es su fatídica noche -“Amarga cena”-

Más leyendas son, y así te las he contado. Gracias y hasta la próxima.


Escrito por: Jesús Sierra Bolaños

Fuentes consultadas:
-“Crónica de la Orden de Alcántara” Alonso de Torres Tapia
-“Castillos de Extremadura” Gervasio Velo y Nieto.
-“Leyendas extremeñas” Vicente Mena
-“Leyendas extremeñas” José Sendín Blázquez
-“Relatos legendarios: historia y magia de España” Matilde Moreno Martínez.

-“Castillos y fortalezas de Extremadura” Antonio Navarreño Mateos