domingo, 15 de junio de 2014

El Fantasma del Teatro Principal

Grabado de monja (F.I.)

En los años 40 alguien se hace eco en la ciudad de Cáceres de una historia con tintes fantasmagóricos que cuenta la señora Romualda. La tal Romualda es dueña de la panadería “Principal” situada en la calle Peña, y según relata a todo aquel que se le acerca y pregunta, unos por curiosidad y otros por recochineo, desde que adquirió la panadería por las noches en  el patio interior del inmueble se le aparece el fantasma atormentado de una monja.

Asustada y de los nervios anda la pobre mujer, tanto que cuando llega la noche y se tiene que ir a dormir, del miedo que tiene se encierra en su cuarto a cal y canto, junto a un crucifijo santificado y un orinal. Cuenta la Romualda que el susodicho espectro de la monja vaga con aire melancólico y   por todo el patio hasta llegar al brocal del pozo donde se sienta y se desvanece al rato.

¿Pero que había antes de la panadería y cuál es el origen de la aparición?

Nos tenemos que remontar muchos años antes que la señora Romualda adquiriera el edificio y lo transformara en panadería. En el año 1801 aquel lugar situado entre las calles de Peña y la de Los Peces (hoy plaza de Las Canterías), se edificó e inauguró el llamado Teatro Principal o Teatro de Pedrilla. Este patio de comedias, fue mandado edificar por el comerciante catalán Ventura Carlés y Busquet bajo premisa firmada con el ayuntamiento de no haber otro en la ciudad.

Representación Sacramental (F.I.)

Pero las primeras obras teatrales que se representaron en la Villa de Cáceres se remontan al siglo XVI, y eran autos sacramentales que se escenificaban en tablados situados a las puertas de la Iglesia de Santa María, concretamente la que daba al Convento de Santa María de Jesús (la actual Palacio de la Diputación) en las noches del Corpus y de Nuestra Señora de la Asunción.

Posteriormente, ya en el siglo XVII apareció el primer corral de comedias sito en la calle Tiendas número 3, donde se interpretaban obras profanas por compañías que eran traídas y sufragadas por el Concejo. Este corral se trasladó posteriormente al patio del Hospital de la Piedad (hoy Palacio de la Audiencia), mucho más grande, en donde por su uso y disfrute el empresario o la compañía tenían que dar el quinto del dinero generado por las entradas  como limosna para el hospital.

Abono del Principal de Publio Hurtado

Volviendo al Teatro Principal, el edificio tenía tres plantas entre palcos, plateas y patio de butacas, y en su escenario actuaron compañías teatrales, de variedades o zarzuelas. Quizás por aquel tiempo el fantasma de la monja atormentada merodeaba ya por el patio o por bambalinas, pasando desapercibido entre actores y comediantes e incluso pudo actuar de figurante en alguna representación. Todo es posible.

El Teatro Principal según parece fue construido sobre un antiguo cementerio, que bien    podría pertenecer al ya mencionado Hospital de la Piedad fundado por testamento en el año 1612 por el licenciado Gabriel Gutiérrez de Prado donde se cuidaban enfermos no contagiosos, sin excepción de naturaleza o vecindad, o al cementerio del Oratorio-Enfermería de San Pedro de Alcántara también del siglo XVII y próximo al lugar.

Escena teatral, El Fenix 1846 (f.I.)

Pero según la leyenda popular, el cementerio pertenecía a un convento de monjas, al cual no hacía mucho tiempo había entrado como novicia una joven y bella dama cacereña. Al mes de su noviciado apareció por la Villa de Cáceres un apuesto caballero, el cual al ver a la joven novicia en sus paseos diarios, se dedicó a cortejarla y a enamorarla. Pronto la joven novicia le correspondió en sus halagos, y el caballero le propuso dejar el convento y contraer matrimonio. La familia y la congregación se opusieron tajantemente a aquella relación, pues por promesa los padres habían ofrecido que su hija profesara en el convento, además de haber pagado una suculenta dote que las hermanas no estaban dispuesta a devolver.

Ante la negativa de la familia, el caballero le propuso a la joven novicia huir de la villa al anochecer y desposarse en una pequeña ermita de las afuera. Los padres enterados de la huida, avisaron a las monjas que recluyeron las salidas de la novicia al interior del convento y siempre acompañada de una hermana y por las noches era encerrada bajo llave en su celda.

Pasó el tiempo y el caballero ante la imposibilidad de verla, desistió de su amor y marchó hacia tierras más lejanas. La novicia enterada de la marcha del caballero, cayó en el abatimiento, la tristeza y el desamor, y en uno de sus paseos por el patio aprovechó el despiste de su cuidadora y acercándose al brocal del pozo se arrojó a él. Y según cuentan ese es el origen del fantasma de la atormentada monja, que vaga por el patio hasta la vuelta de su amor. 

Estado actual del interior de Teatro Principal (F.I.)

            Desgraciadamente el edificio que albergó al Teatro Principal de Cáceres está en la actualidad casi derruido y olvidado, nuevamente siglos de historias se perderán por dejadez de las distintas autoridades que han gobernado la ciudad a lo largo de los años.

Más leyendas son, y así te las he contado.

           
Escrito por: Jesús Sierra Bolaños

Fuentes Consultadas:
-“Cáceres visto por un periodista.” Germán Sellers de Paz
-“Recuerdos cacereños del siglo XIX.” Publio Hurtado
-“Paseo por la eternidad”. Francisco Acedo Fernández 
   Pereira
-Artículo “Los relatos extraordinarios de Cáceres”. 
  Antonio Rodríguez González 

2 comentarios:

  1. Que bonita historia, pobre monjita. muchos besos Jesus

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