jueves, 8 de diciembre de 2016

Los moriscos corsarios de Hornachos (Badajoz) y la República Independiente Andaluza de Salé-Rabat (Marruecos).(Segunda Parte)

         
Combate jabeques corsarios argelinos y galeras de Antonio Barceló S.XVIII
Exvoto de la ermita de Nuestra Sañora de la Cisa, de Premiá de Mar
          

           En 1609 coincidiendo con una lucha familiar por la sucesión del reino a la muerte del sultán Ahmed al-Manssur (el imperio marroquí lo constituían cuatro reinos que dependían del sultán, Marruecos, Fez, Sous y Tremecén), comienzan arribar a las costas marroquíes los miles de moriscos exiliados (entre 70.000 y 100.000 en total), aunque la presencia andalusí en Marruecos se remonta a muchos años atrás. Entre aquellos moriscos recién llegados se encontraban los 3.000 extremeños de Hornachos, el grupo más numeroso, ningún otro grupo tuvo su determinación de permanecer unidos, su disciplina, su osadía y su autosuficiencia para no quebrarse.

A diferencia de los moriscos asentados en Argelia, Túnez o Trípoli, que estaban cerca de las capitales y centros políticos, los de Marruecos se van a establecer en ciudades costeras, lejos de la urbe política, lo que les otorga una cierta independencia política y permanentes contactos internacionales con naciones europeas.

Mapa del Mediterráneo en 1519

Desembarcados en Ceuta partieron hacia Tetuán, en donde 400 hornacheros fueron reclutados por el sultán para formar parte de su ejército en la defensa del puesto peligroso de la frontera sur del río Draa, pero haciendo gala de su cohesión. desertaron y volvieron con sus familiares. En su peregrinar por la costa marroquí les condujo hasta la desembocadura del río Bu Regreg, en cuya orilla derecha se encontraba la villa de Salé, donde sus habitantes se dedicaban a la pesca y el comercio. Pero no fueron bien recibidos por los lugareños del religioso Salé “el viejo”, pues si para España los moriscos eran musulmanes, para los musulmanes aquellos moriscos eran cristianos, pues a pesar de hablar en árabe y practicar la misma religión, algunas de sus costumbres eran distintas; muchos de los hombres llevaban pantalones en vez de chilabas, no se rasuraban la cabeza e incluso bebían vino, y sus mujeres iban algunas descubiertas.

Familia moriscas de Granada de Weiditz Trachtenbuch

Todo esto hizo recelar a los marroquíes y al Sidi el-Ayachi; gobernador religioso que dirigía la región de Rabat-Salé fuera del control de Mawlay Zaiden, hijo del sultán Manssur.

El-Ayachi religioso extremista, rechazó dar cobijo a los hornacheros, teniendo estos que refugiarse en la margen izquierda del río, donde se hallaba abandonado y semiderruido un recinto amurallado, y en su interior un castillo en ruinas, la kasbah, a la que llamaron Salé “la nueva” (la actual Rabat). Aquella enemistad se mantendría durante muchos siglos, y aun hoy en día existe un dicho que dice: “es más probable que el río Bu-regreg mane leche y miel a que un salentino sea amigo de un rabatí”

Mapa de Marruecos (F.I.)

Vio entonces el sultán Mawlay Zaidan, en aquellos 3.000 moriscos hornacheros fuertemente unidos, una oportunidad inigualable para sus propósitos, pues a la vez que repoblaba un asentamiento y punto estratégico importante, aquellos moriscos serían un poderoso aliado en su causa frente a el-Ayachi. Por ello no solo les confió la custodia y defensa de la kasbah, sino que también les armó.

En general, los sultanes norteafricanos, se iban a beneficiar de los moriscos recién llegados, porque, no sólo iban aumentar en número sus efectivos en el ejército, y repoblar y reforzar plazas costeras, sino que también se aprovechaban de una mano de obra especializada de muchos moriscos, de sus conocimientos en cultura, comercio, ingeniería o artillería, del bilingüismo que practicaban, y el odio y el rencor que procesaban por aquellos que les habían expulsado los sultanes lo recondujeron para su yihad contra los cristianos. 

Mujeres moriscas de Weiditz Trachtenbuch

Uno de los moriscos más reputado en el Marruecos de los siglos XVI y XVII, fue Ahmad Ibn Qâsim al-Haÿarî al-Andalusî Bejarano, morisco que según unos autores era granadino, pero que G. Wiegers, plantea que su familia pudiera ser originaria de Hornachos. Ahmad Ibn Qâsim estuvo al servicio de los sultanes marroquíes, al-Mansur y Huely Zaydan, como traductor y consejero, pero también le pusieron al cargo de una delegación marroquí que viajó a Francia y Holanda con objeto de reparar las acciones corsarias cometidas y defender la fe Islámica. A su regreso, peregrinar a la Meca, viajando por tierras africanas y Egipto, instalándose al final de su vida en Túnez, donde además de traducir libros del árabe al castellano y viceversa, como un tratado de artillería escrito por un soldado morisco, Ibrahim Ibn Ahmad al-Marbás, texto único en árabe que gozó de gran difusión entre los artilleros musulmanes; escribió su autobiografía “Kitâb nâsir ad-dîn” donde cuenta sus estancias en España y Marruecos, y sus viajes.

Mapa de la República de Salé (1627-1668) (F.I.)

         Los hornacheros se organizaron en seguida, pues como he comentado eran una comunidad muy cohesionada y celosa de sus creencias y tradiciones que habían mantenido en su diáspora. Formaron un Consejo o Diwan compuesto por los catorce hornacheros más prominentes, y nombraron a un kaid o gobernante, que era elegido anualmente. Reconstruyeron la kasbah y la fortificaron, edificando sus viviendas en su interior. Con acceso al río, desde sus murallas vigilan y dominaban el acceso al mar. Y con el beneplácito otorgado por el sultán, construyeron un puerto, y junto a la hoy llamada torre Hassan, los astilleros. Aquellos hornacheros, agricultores, ganaderos, comerciantes y artesanos, se vieron obligados a cambiar sus azadas, vacas, ábacos y herramientas, por barcos, cañones y espadas, convirtiéndose en corsarios y piratas.

         En 1617 comienzan su actividad pirata con solo cuatro barcos, y una tripulación de marineros muy variopinta, entre los que hallaban marroquíes, piratas europeos, moriscos andaluces y hornacheros. Contaban con el apoyo del sultán al cual enviaban el 10% de lo apresado y de la venta de esclavos, y tenía el derecho de elegir a los cautivos más importantes para cobrar su rescate.   
Dibujo de jabeque (F.I.)

Aquella nueva profesión de corsarios, los hornacheros gracias a las fortunas amánsadas se convirtieron exclusivamente en armadores, surgida en principio por venganza y odio hacia el reino español por su injusta expulsión, pronto se convirtió en un negocio muy lucrativo y rentable contra los cristianos, que les hizo ricos e independientes en poco tiempo. Y para justificar tales acciones ante los musulmanes, aquellos corsarios se presentaban como los libertadores ante el ansia de conquista de los cristianos.

Enseguida el puerto de Salé “la nueva” se convierte en un importante fondeadero y refugio de barcos piratas y en la plaza comercial de mercancías y esclavos más importante de Marruecos. Su flota se vio ampliada con el tiempo hasta más de medio centenar de barco de distintos calados, velamen y aparejos, para cabotaje o mar abierto, unos eran construidos en sus astilleros y otros, los apresados a las distintas potencias europeas, eran reparados y calafeteados en ellos: místicos, fragatas, tartanas, bergantines, galeotas, filibotes, carabelas, saetías, jabeques o polacras, también poseían barcos de mayor eslora y envergadura para trayectos largos, como galeras.

Hasta entonces no había ninguna fuerza naval en condiciones de oponerse a la Armada Española del Mar Océano en Berbería.

Grabado de Salé (Marruecos) de 1600 (F.I.)

Fueron los renegados holandeses quienes enseñaron a los hornacheros las características de la navegación oceánica y la forma de construcción de barcos de fondos planos y bajo calado, apropiados para navegar por el estuario del Bu Regreg, río arenoso y con bajos fondos, bergantines, tartanas, galeras o galeotas.

         Llegados a este punto, debemos hacer una distinción entre piratas y corsarios. Los piratas eran aquellos individuos que robaban por cuenta propia, bien en la mar o en las zonas ribereñas, sin autorización de estados o gobierno alguno y sin discriminar ningún pabellón nacional; el corsario sin embargo actuaba bajo una “patente de corso” una autorización y permiso de un estado o nación para atracar barcos mercantes o de guerras de otra nación beligerante, tanto en tiempos de paz como de guerra. El corsario ofrece sus servicios y sus barcos al monarca, que a cambio de su bendición, libertad y del perdón por sus actos y les cede el quinto o el 20% de lo apresado, en el caso español.     

Documento de Patente de corso española (F.I.)

Volviendo a nuestra historia, los hornacheros para llevar a cabo sus planes necesitaban mucha tripulación y mano de obra, y por ello hicieron una llamada a todos los moriscos andaluces recién llegados, para que vinieran asentarse a los pies de la alcazaba, en la ribat; la kasbah estaba reservada sólo para los de Hornachos; a los cuales les pagaban el viaje y la manutención hasta llegar, asentándose en plena República de Salé unos 25.000 “cristianos de Castilla” como les llamaban los marroquíes, llegados de Tetuán, Tánger o Ceuta.

En 1625 el agente inglés para Marruecos John Harrison (fue de los primeros en tratar con los de hornachos), propone a los moriscos de Hornachos una alianza para atacar Cádiz (España), alianza que aceptaron junto a los moriscos de Tetuán, pero que no se llevaría a cabo por el fracaso de los ingleses. Pero lo que si consigue el agente inglés es el rescate de cautivos ingleses a cambio de la entrega de piezas de artillería. Años más tarde un embajador de los hornacheros, Ahamed Narváez, es llevado por John Harrison a Inglaterra, e intenta que el rey Carlos I firme un tratado de alianza con la República de Salé, tratado que no se llega a ratificar al no considerarlos por el monarca inglés como un gobierno independiente, sino como unos piratas en rebeldía hacia su rey. 

Barco holandés partiendo de puerto (F.I.)

 El sultán y el-Ayachi, procuraban, cada uno por su cuenta atraerse el favor de los moriscos de Salé dándoles libertad de acción. En el 1627, aprovechando las disputas políticas y territoriales entre el sultán y el-Ayachi, pero con el apoyo de éste último, al que le convenía que los de Salé “la nueva” se alejaran de la influencia del sultán y también bajo el amparo de potencias como Holanda e Inglaterra, los hornacheros asesinan al gobernador del sultán y rompen toda su relación, constituyendo la República Independiente de Salé, siendo el primer gobernador el hornachero Brahim Vargas. República que estaría fuera del poder de los emires marroquíes hasta 1641.

La minoría de Hornachos asentada en la kasbah se había asegurado el poder político, económico y militar, convertidos en armadores, también se benefician del comercio en el zoco y en el puerto. Contrataron a renegados piratas de otras naciones para dirigir sus barcos (en 1635 había unos trescientos renegados europeos en Salé, en su mayoría holandeses, ingleses y franceses), otorgándoles un porcentaje importante de las ganancias y asegurándose su fidelidad con el nombramiento entre aquellos renegados de un Reis o almirante de la flota, con voz y voto en el Diwan, el pirata holandés Morat Raîs o Morata Arráez, magnífico marino antes llamado Jan Jansen.


Murat Reis), renegado holandés al servicio de Salé.
Óleo de (1650) de Pier Francesco Mola.

         Según los europeos que la visitaron la República de Salé, era una sociedad corsaria muy bien preparada, con una forma de vida y administración admirada, aunque con una burocracia heredada de la política española.

La piratería era un negocio muy lucrativo, y sus ingresos inmensos, porque aparte de las ganancias conseguidas en oro y plata, las mercancías y especias aprehendidas eran reintroducidas en los circuitos comerciales con cuantiosos beneficios, la tripulación y el pasaje apresado eran vendidos como esclavos (su mercado de esclavos movía unos mil esclavos al año) y los cautivos de gran valor, cambiados por unos suntuosos rescates (en 1636 en las mazmorras de Salé había más de 3.000 prisioneros). El precio de los cautivos dependía del sexo, la edad, y sobre todo del estatus social y militar de los apresados, el precio de un cautivo normal oscilaba entre 1.000 y 2.000 reales, mientras que de un militar o noble de alcurnia podría llegar hasta los 30.000 (por Cervantes se pagó 6.000 reales). Los encargados de negociar los suntuosos rescates eran los monjes trinitarios y mercedarios, religiosos respetados por los moriscos y por el propio sultán. Además, los barcos apresados eran reparados pasando a engordar su flota corsaria.

Monjes redentores negociando cautivos (F.I.) 

         El reparto del negocio era el siguiente: los miembros del diwan recibían el 10% del botín de los barcos apresados, el 45% era para el armador o el capitán; del otro 45% se repartía la mitad para la marinería, y la otra mitad se dividía en tres partes, dos para el maestro de maniobras, el calafateador y los artilleros, y el otro 7% se repartía entre el resto de la tripulación que serían los encargados de los abordajes, andaluces en su mayoría. Según algunos historiadores, llegaron a atacar a unos 1.000 barcos cristianos y capturar 6.000 cautivos y la carga apresada estaría valorada en más quince millones de libras. Solamente la aduana de Salé recaudó entre los años 1626 a 1636, veintiséis millones de ducados.

      ---Fin de la Segunda Parte---



Gracias y hasta la próxima.

Escrito por: Jesús Sierra Bolaños
  

Fuentes consultadas:
- “1609: los morisquillos, la otra mirada de la historia.” I. Gironés Guillem.
 - “Cartas marruecas: documentos de Marruecos en archivos españoles (siglos XVI-XVII)” Mercedes García-Arenal y Fernando Rodríguez Medianos
- “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar” Pascual Mádoz.
- “El enfrentamiento entre moriscos y cristianos viejos. El caso de Hornachos en Extremadura” Julio Fernández Nieva
- “El exilio morisco. Las líneas maestras de una diáspora.”  Luis F. Bernabé Pons.
- “Historia de los moriscos” A. Domínguez Ortiz, Bernard Vicent.
- “Hornachos enclave morisco, peculiaridades de una población distinta.” Alberto González Rodríguez.
- “La convivencia rota” Tarek Khedr.
- “La expulsión de los moriscos de Extremadura (1609-1614)” Mª Ángeles Hernández Bermejo, Rocío Sánchez Rubio y Isabel Testón Núñez.
- “La expulsión de los moriscos” Rafael Benítez Sánchez-Blanco.
- “La Inquisición y los moriscos extremeños (1585-1610)” Julio Fernández Nieva.
- “La permanencia de los moriscos en Extremadura” François Martínez.
- “La presencia morisca en la Extremadura de los tiempos modernos” Isabel Testón Núñez.
- “La República andaluza de Rabat en el siglo XVII” Guillermo González Busto.
- “La senda de los moriscos; en busca de los otros españoles” José Manuel Fajardo.
- “Los corsarios de Salé” José Manuel Gutiérrez de la Cámara Señán”
- “Los moriscos antes y después de la expulsión.” Mikel de Epalza.
- “Los moriscos de Hornachos. 400 años de su expulsión. Pasado y presente.” Lorenzo Corcobado Navarro.
- “Los moriscos de Hornachos, corsarios de Salé” Revista de Estudios Extremeños.  A. Sánchez Pérez.
- “Los moriscos de Hornachos, crucificados y coronados de espinas.” Fermín Mayorga Huertas.
-” Los moriscos de Hornachos: una revisión histórica a la luz de nueva documentación” Esteban Mira Caballos
- “Los moriscos en Berbería” Martine Ravillard 
- “Los moriscos en Extremadura (1570-1613)” Mª Ángeles Hernández Bermejo, Rocío Sánchez Rubio y Isabel Testón Núñez.
- “Los moriscos en Marruecos” Guillermo González Busto.
- “Los moriscos españoles y su expulsión.” Pascual Boronat y Barrachina.
-“Monografía histórica-descriptiva de la villa de Hornachos” A. Muñoz de Rivera.
- “Piratas, bucaneros, filibusteros y corsarios en América.” Manuel Lucena Salmoral
- “Salé et ses corsaires (166-1727)” Leïla Maziane
- “Salé, una República Andaluza en el exilio norteafricano del S. XVII” Guillermo González Busto
- “Una república corsaria andaluza en Marruecos” Revista AH Beatriz Alonso Acero
- “Una sociedad conflictiva: España, 1469-1714.” Henry A. Kamen.
- “Un censo de moriscos extremeños de la Inquisición de Llerena” J. Fernández Nieva.
- “Vida del capitán Alonso de Contreras” Alonso de Contreras



2 comentarios:

  1. Vaya currazo de investigar te has pegao! Muy buena

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  2. Muy buena exposición sobre Hornachos (Badajoz) y la República Independiente Andaluza de Salé-Rabat. Muy interesante. Enhorabuena.

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